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VOTO INCOHERENTE

Argentina votó a favor de la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Casi la mitad de los países representados en la Asamblea General no acompañaron la iniciativa norteamericana.

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Por Germán Wiens
gwiens@revistaliberacion.com.ar
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La Asamblea General de la ONU aprobó una resolución por la cual se suspende la participación de Rusia en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La propuesta de Washington fue una breve y no precisa resolución que expresa preocupación por violaciones a los derechos humanos en Ucrania y no podía ser más que eso, porque no está apoyada en pruebas o informes imparciales.

Fue respaldada por 93 países, entre ellos Argentina, mientras que 24 votaron en contra (Bolivia, Cuba y Nicaragua) y hubo 58 abstenciones (Brasil y México). Salta a simple vista que, prácticamente la mitad de los países representados en la Asamblea General, 47% no acompañaron la iniciativa norteamericana. Argentina que además de presidir el Consejo de DDHH de la ONU y también ejercer la presidencia pro tempore de CELAC, perdió una buena oportunidad de mostrarse junto a sus aliados continentales más importantes optando por mantenerse en la línea imperial.

Si bien es cierto que la importancia de la guerra Rusia-Ucrania es de dimensiones importantísimas por las víctimas que ocasiona, por las consecuencias económicas indeseables para quienes nada tienen que ver con el conflicto, por la gran migración de ucranianos, por la eventualidad de agigantar el conflicto y las posibilidades nucleares, también es cierto que la mayor importancia está dada por desarrollarse en centro Europa.

A modo de ejemplo mencionaremos algunos conflictos de los que el mundo no toma conciencia y los organismos internacionales, la prensa y los factores de poder ignoran.

En Afganistán millones de personas se enfrentan a la inanición, una tragedia colosal. Hay comida en los mercados, pero con todos sus fondos bloqueados en los bancos internacionales, la gente sin dinero tiene que ver cómo sus hijos mueren de hambre.

El gobierno de los EE.UU. bloqueó los fondos en bancos de Nueva York para castigar a los pobres afganos por osar resistirse a los 20 años de guerra de Washington. La excusa oficial es aún más vergonzosa: los EE.UU. deben retener los fondos de los afganos hambrientos por si los estadounidenses quieren resarcirse por los crímenes del 11-S de los que los afganos no son responsables.

Podemos hacer muchas cosas y aprender muchas lecciones si logramos despojarnos de los poderosos sistemas de propaganda occidentales y mirar a los hechos como son.

Lo que la misma ONU describe como la peor crisis humanitaria del mundo: Yemen, pero se abstiene de tratar. El número oficial de víctimas alcanzó el año pasado las 370.000 personas. El número real no se conoce. El país, destrozado, se enfrenta a la hambruna generalizada. Arabia Saudita, la principal culpable, ha ido intensificando el bloqueo al único puerto que se usa para la importación de alimentos y combustible. Las fuerzas aéreas saudíes no pueden funcionar sin aviones, formación, inteligencia o repuestos estadounidenses. Una orden de los EE.UU., salvaría cientos de miles de niños de una muerte de hambre inminente. Gran Bretaña el apropiador de Malvinas y otras potencias occidentales también participan del crimen, están al frente de la desgracia.

Lo que Yoam Chomsky denominó la mayor prisión a cielo abierto del mundo, Gaza, sitiada desde 2007 donde toda la población de la ciudad más poblada de palestina, la mitad menores de edad, viven solamente con lo que los bloqueadores o carceleros consideren suficiente para sobrevivir, sin agua, casi permanentemente sin energía eléctrica, con constantes ataques que no discriminan hospitales o población civil, con violencia increíble ante cualquier sospecha de rebelión convierten al lugar prácticamente inhabitable. Las autoridades internacionales, ONU y su Consejo de DDHH que preside Argentina, bien gracias.

El ejército israelí no solo somete a los palestinos a un terror diario, sino que también los expulsan de sus aldeas destrozadas para hacer sitio a más asentamientos ilegales. La anexión de los Altos del Golán o la gran ampliación de Jerusalén, que vulneran las normas, tratados internacionales y las propias resoluciones de la ONU, pero que son reconocidos oficialmente por la administración norteamericana, proveyendo armas, estrategias, información e insumos, que también autorizó la ocupación del Sahara Occidental por Marruecos, quebrantando órdenes del Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia.

Somalia, Etiopía, y algunos otros conflictos donde la hambruna ya llega a millones de personas como también los desplazamientos migratorios, poco y nada se escucha sobre esos conflictos. El bloqueo a Cuba que ya cumplió 60 años y los más nuevos a Venezuela y Nicaragua que los priva de bienes esenciales para la supervivencia.

¿Será que algunos son menos humanos que otros vistos desde el derecho internacional dominante?.-