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«Tuicha i japú (Es grande la mentira)»

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Por Pablo Andrés Vassel
pvassel@revistaliberacion.com.ar

“El anuncio lo hizo la expresidente en el acto del 2 de abril del año pasado. Y desde entonces manifestamos nuestro rechazo: significa abrir una herida que en nosotros no cicatrizó”, describió al hablar del tema, José Galván, presidente del Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de Corrientes. En diálogo con Época, el referente de la coordinadora provincial de entidades malvinenses, aseguró que el de Darwin es un “cementerio simbólico”, donde en realidad “no se encuentran enterrados nuestros compañeros”. (Diario Época – 5 de marzo 2.017)

La verdad: El art. 1 de la Ley 22.498 establece “Declárase lugar histórico nacional al cementerio de guerra de los caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, emplazado en el cementerio de Darwin, Isla Soledad.” El art. 1 de la Ley 24.950 declaró «Héroes nacionales» a los combatientes argentinos fallecidos durante la guerra de Malvinas, en el año 1982, en defensa de la soberanía nacional sobre las islas del Atlántico Sur. En dicho cementerio, localizado a 88 Km. de Puerto Argentino se inhumaron a los 47 soldados argentinos caídos en los combates de Pradera del Ganso entre el 27 y 29 de mayo de 1.982. Paulatinamente los ingleses transportaron a dicho cementerio a los argentinos muertos en combate, hasta completar 237 cuerpos.

Al momento de iniciarse las tareas de identificación eran 122 las tumbas que  no estaban nominadas, sólo rezaban “N.N. Soldado argentino sólo conocido por Dios”. A la fecha persiste el anonimato de siete cuerpos. Desde octubre de 2009 se realizaron visitas de familiares, ex combatientes e interesados en brindar respeto a los caídos.

La propuesta de identificación surgió de un planteo judicial efectuado en el 2011 por el entonces abogado Alejo Ramos Padilla, en representación del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de La Plata y se fundamentaba en tres derechos humanos básicos: A la Verdad, a la Identidad y al Duelo.

La posición de Galván, probablemente expresada desde la ignorancia y/o la mala fe, pero también desde su posición recalcitrantemente anti derechos humanos, es también una mentira de proporciones a la que recurrió el Director de Malvinas del Gobierno de Corrientes para sostener su oposición al proceso de identificación, burlándose de los sentimientos de los familiares de los allí inhumados. Por otra parte el masivo aporte de material genético para permitir la identificación brindada por los familiares de los caídos demuestran lo absolutamente insignificante que fue para ellos su opinión.

El funcionario público, en relación a las responsabilidades que de su cargo emanan, le debe a la sociedad correntina un pedido de disculpas por negar a un mismo tiempo el profundo dolor de los familiares y los derechos humanos que los asistían. Es muy grave que represente al Estado Provincial una persona que desconoce las leyes y los más elementales valores que invisten la  dignidad de las personas.