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TENEMOS ABUELA

Estela, la incansable luchadora, dió una lección de grandeza y destrabó la falta de comunicación entre el presidente y la vice en las horas criticas tras la renuncia de Guzmán.

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Por Germán Wiens
gwiens@revistaliberacion.com.ar
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Las abuelas son conocidas por su inconmensurable amor, por sus malcriadeces, por su ristra de cariño y alta consideración hacia sus nietos, quienes para ellas son los mejores del mundo en todo. Los Argentinos tenemos Abuela, Estela la Gran Estela, la abuela de todos, la de la incansable lucha junto a muchas otras Abuelas, por la aparición de los bebés apropiados por la dictadura, la enorme luchadora por los derechos humanos, la reconocida nacional e internacionalmente por su labor, nos dio a TODOS y en ese todos con mayúscula incluyo al país entero, a los políticos de todos los signos y obviamente a Cristina y Alberto, una lección de grandeza, que rápidamente fue asumida por nuestro Presidente y nuestra Vice porque ellos son como sus hijos o nietos.

La renuncia intempestiva de Guzmán como Ministro de Economía, si bien tiene mucha importancia como acto sorpresivo para el común ya que produce inseguridades en un país que necesita certidumbres, tiene aún más importancia para el Presidente de la Nación, que había colocado en él la confianza, lo había ratificado infinidad de veces, lo trajo a la política desde un lugar académico, en definitiva lo bancó más allá de los conflictos internos que generaron algunas de las políticas implementadas, especialmente el acuerdo logrado con el FMI.

Tenemos como deporte nacional “hacer leña del árbol caído”, para que no se interprete que le pegamos al que está en el suelo, en primer lugar, hay que reconocer que el joven académico venía con el respaldo enorme de uno de los principales economistas del mundo Joseph Stiglitz, que se mostró desde el inicio de la gestión como un hombre mesurado, rápido en sus respuestas, lógico en los razonamientos, tranquilizante en sus actuaciones. Que supo llevar adelante la economía del desastre pandémico, cuando todo se hundía, con un país parado producto de la enfermedad y con la carga de una deuda insostenible que para mayores males había sido fugada.

Hubo en la emergencia que implementar ayudas e incentivos a quienes no podían trabajar, así surgieron los IFE, los ATP, se pudieron construir hospitales, comprar vacunas. Más allá de la decisión política del Presidente, Guzmán facilitó la obtención de los medios. Atravesando esa crisis el país comenzó a crecer. La negociación con la deuda parecía que lo tenía como el gran protagonista, pero el cierre no fue en general aceptado por la propia tropa, esto lo llevó a tener que negociar con el enemigo para obtener la aprobación del convenio. Los Peronistas tenemos como principio básico que tenemos que estar en la vereda de enfrente de lo que quiere el enemigo, no porque no queremos la unidad nacional o un nuevo Pacto Social sino porque estamos acostumbrados a que ahí nos coloquen, nos persigan y hagan los mayores daños al país. Quien esto escribe cree sin tapujos que luego de la firma con el Fondo, se había cumplido la etapa del Ministro, que debía esperar un tiempo más y dar un paso al costado, las variables no se le cumplían, la inflación galopaba, aún lo hace, y los salarios e ingresos caminaban con un andar cansino.

Dicen que la economía crece a grandes pasos, puede ser un sector de la economía, porque no hay crecimiento si la mayoría no llega a fin de mes, si grandes sectores del pueblo no comen todos los días, si el 50% de los niños son pobres. Crece la economía del privilegio, la de la desigualdad. Cuando no pudo con esto el ex Ministro, que termina su carta de renuncia con un deseo de lograr una patria justa, libre y soberana, debió alejarse antes. Que un informal (como quién escribe esta nota) califique como gestos importantes las formas puede ser preocupante, pero en este caso en particular era necesario que el compañero Guzmán salga por otra parte, depositamos la confianza en él, debía devolvernos de la misma manera. Irse entre bambalinas, con una carta enterando al Presiente por watsapp y en el medio del discurso de la conductora del espacio, genera más dudas que certezas, sobre si fue una actitud caprichosa pretendiendo una insólita vendetta o estaba ya en ese momento jugando para otro equipo. No podía desconocer que el abandono de la cartera puso en aprietes al gobierno y gritando hurras al enemigo que no dudó en especular política y financieramente, jugando a la desestabilización.

Volvemos al principio al abuelazgo: cuando una persona se dirige a otra diciéndole que “no tiene abuela”, no se trata de una expresión literal (puesto que puede que sí la tenga), sino que está apelando de forma crítica y cómica a su vanidad o falta de modestia. Suele emplearse cuando alguien se elogia a sí mismo, o alaba alguna de sus cualidades, trabajo o apariencia, y se les dice, en tono cariñoso, que “no tienen abuela.” Nadie debe sentirse menos de lo que es, pero tampoco más. Guzmán no tiene abuela. FIN

Por sobre la intermediación, necesaria y ejemplar de Estela, a la que sumamos a las gestiones que toda la dirigencia de primer nivel realizaba, como los gobernadores, Massa, Scioli, Máximo y tantos otros, la voluntad de Cristina y Alberto era imprescindible para el consenso en la figura de la compañera Silvina Batakis como Ministra de Economía y también para la consolidación de un espacio que debe terminar el gobierno y ser expectativa hacia futuro, consolidando un proyecto político e impidiendo la arremetida neoliberal. A la novel ministra tratan de menoscabarla por no haber trabajado para la actividad privada, cuando seguramente el hecho de ser una funcionaria del Estado debe ser su mayor orgullo, los lobistas que representan empresas, consultoras, fondos de inversión, que saben fugar, timbear financieramente están preocupados por el CV de la Ministra. Dan risa, la atacan por su mayor mérito. Tiene más curriculum y trayectoria que el de todos juntos de los que pretenden agraviarla. ¿Qué pretenden los prontuarios de Marcos Peña, Caputo o Dujovne?. En realidad, no le perdonan que sea Peronista.

En el 2023 el pueblo pondrá en la balanza los gobiernos de Macri y Fernández, aunque Alberto no sea candidato. Nosotros le tenemos fe a Batakis y también al Presidente, creemos que el Frente de Todos es la garantía de presente y de futuro y que habrán escuchado con atención las palabras de Cristina Kirchner:

«En el 2019, hice todo lo que tenía que hacer para que el peronismo sea gobierno. Espero que los que hoy tienen responsabilidades más altas que yo vuelvan a hacer lo mismo que hice: hacer ganar al peronismo».