Volver a la tapa

Pre acuerdo con el FMI – NADA PARA FESTEJAR. NADA PARA LAMENTAR. LA LUCHA CONTINÚA.

En medio de los intentos por resolver el endeudamiento generado por el gobierno anterior, donde aún prevalecen los interrogantes, el FdT deberá amalgamarse en una síntesis un poco mas ordenada para transitar el largo camino que lleve a la resolución de los problemas del país.

Foto del Autor
Por Germán Wiens
gwiens@revistaliberacion.com.ar
Logo

La trampa que el macrismo con todos sus aliados internos y foráneos le puso a la actual administración, colocaba a la Argentina en la necesidad de pagar al FMI 19 mil millones éste año y otro tanto el próximo. Esto es en dos años 38 mil millones.

En esa situación, el preacuerdo con el FMI es nada más que ganar tiempo, mirado con optimismo es un camino posible, nada para festejar. El problema subsiste, no fue solucionado, el camino a transitar el “pre acuerdo” todavía es, reiteramos, tiempo en un marco de control permanente por parte del organismo.

Cualquiera de las otras posibilidades ponía a la Argentina en default y nadie nunca explicó suficientemente cuáles podrían ser las consecuencias si ello sucedía. ¿Se podía negociar con Rusia y China, miembros del Fondo, sin el acuerdo? Según el Presidente, no. Otro tanto vale preguntarnos respecto a la comunidad Europea, ¿el apoyo de Lula y López Obrador coloca a éstos dos líderes populares latinoamericanos en personeros del FMI? ¿cómo obtendrían financiamiento los empresarios argentinos que dependen del crédito internacional? ¿la exportaciones e importaciones seguirían sin problemas? ¿y el incontrolable dólar? ¿ denunciar en tribunales internacionales era una salida o sólo ganar tiempo, en default, y al final del cual la situación seguramente no era mejor? Resulta ingenuo pensar que las estructuras jurídicas nacionales e internacionales creadas para proteger el privilegio de los poderosos, terminen fallando contra ellos, no obstante si la letra del acuerdo nada dice se puede intentar las vías jurídicas.

Son muchos los interrogantes y para que no se tilde a la nota de tener una clara intencionalidad sectorial, tenemos más preguntas sin respuesta y la primera es seguramente la más dolorosa ¿perdemos capacidad soberana al someternos a continuos controles? Porque si nos controlan pareciera que algo nos impusieron más que acordaron. ¿Realmente no hay ajuste? Porque el acuerdo no se firmó y ya aumentaron los combustibles, las tarifas y los alimentos.

Por lo que se conoció no se incluyen referencias a una reforma laboral, ni a la modificación del sistema previsional, ni privatizaciones, que eran la base de los “acuerdos” a los que siempre se sometió a los países por parte de FMI. Si es así, sería una novedad en la historia de los acuerdos con el Fondo.

La Argentina, según lo conocido, va a recibir por cada vencimiento del crédito tomado por el macrismo, otro préstamo para pagar la cuota que vence, con un período de repago de 10 años, con cuatro años y medio de gracia, esto significa que hasta el 2026 no hay que pagar nada al FMI. Mas claro es decir que el país recibirá un préstamo equivalente al de Macri para pagar el que éste contrajo.

La base del acuerdo sería posponer los pagos a cambio de una reducción del déficit fiscal, está claro que siempre se trata de lograr esa reducción, ahora es cómo, porque si es cierto que el Fondo no exige achicamiento del gasto ¿cuáles son los compromisos asumidos?

Si no reducimos los gastos, para lograr el equilibrio hay que aumentar considerablemente los ingresos, por ejemplo, durante la presidencia de Néstor Kirchner, nuestro país llegó a tener superávit fiscal y ello no significó ni ajuste ni políticas contrarias a los intereses populares. Ni la situación política, ni la económica, ni los gobernantes son los mismos. Esto último lo menciono en el sentido de que para resolver la exigencia del aumento de ingresos hay que tener mucha espalda, porque además de aumentar la producción y las exportaciones, seguramente haya que atacar intereses de los poderosos: el lavado de dinero, imponer una progresividad impositiva y que, por lo tanto, paguen más los que más tienen y menos los que menos tienen, combatiendo fuertemente la evasión.

Ahora falta aún un paso muy importante, porque el pre acuerdo debe pasar por el congreso de la nación ya que la ley (propuesta por el propio gobierno del FDT) así lo exige. Es una tarea no fácil, ya hay defecciones en la propia tropa y no cualquiera, Máximo Kirchner dijo “no”, renunció a la presidencia del Bloque por estar en desacuerdo. Tal vez fue inoportuna, había caminos intermedios como sostener su posición en el congreso luego de conseguir quorum, votar con abstención o hasta en contra; deja un espacio muy importante, pero en apariencia no se va del gobierno ni de la alianza gobernante, su agrupación La Cámpora seguirá ocupando cargos muy importantes en el Estado. Tal vez no fue la más afortunada de sus decisiones, como tampoco la fue la del Presidente Fernández de adelantar “la interna hacia el 2023”, promoviendo su reelección. En el medio de una crucial negociación con el Fondo, de una pandemia que no da tregua, con una inflación que sube por el ascensor, con medio país sumido en la pobreza, tal vez debiera haber esperado a que, “el respiro” que dice da el acuerdo muestre resultados y que el crecimiento que se pregona, “derrame” en la sociedad.

Es muy necesaria la interna, pero hay que asumir las responsabilidades evaluando prioridades, midiendo los tiempos. Porque en política toda acción implica una reacción. Es momento de cuidarnos, cuando aprenderemos a pensar en grande, mas allá de las ambiciones personales, con la mirada puesta en lo estratégico sin descuidar las realidades diarias, en definitiva ser el mariscal lúcido que proponía Perón.

Puestas las cosas como están, es probable que “el acuerdo” se logre, que pase por el congreso o que se recurra en última instancia a un DNU (al que deberán elaborar cuidadosamente técnica y políticamente para que la Corte no lo tumbe). Los que en general comulgamos con este gobierno no tenemos muchas alternativas, Macri es peor. Por ello hay que trabajar para que se avance en la denuncia, para no sólo lograr la condena penal de quienes fueron miembros y participes de ésta asociación ilícita que endeudó a los argentinos de manera tan grosera fugando la plata, sino también que su bienes en la Argentina y en el exterior sean embargados para que reparen con su patrimonio el daño causado.

Trabajar también para que todos los recursos que se generen por la extensión de las facilidades de pago se destinen a fortalecer la economía en general, el desarrollo de la infraestructura y fundamentalmente la situación de los sectores más vulnerables en particular. Crecer, no significa sólo mayores ingresos fiscales que ayuden a reducir el déficit, sino que ese crecimiento redunde en salud, educación, ciencia y tecnología, obra pública, ambiente, en fin a reducir la pobreza e eliminar la indigencia. Es decir que cuando se produzcan los vencimientos de la deuda ya estén ingresados los fondos recuperados de los bienes de los causantes de la deuda por una parte y además que los argentinos no se vean sometidos a ningún ajuste.

Néstor Kirchner encaró la negociación de la deuda y finalmente pagó al FMI, no tuvo más condicionamientos y recuperó el control de la economía, aun así no salió del FMI. Perón en 1952 pagó el Pacto Roca Runciman (Estatuto del coloniaje), “privilegió reconquistar soberanía”. Ni Perón ni Néstor cayeron en la trampa endeudadora, intentaron favorecer a la mayoría del pueblo argentino y creo lo lograron. Sin embargo, los responsables de la estatización de deuda privada y de los reiterados canjes y megacanjes gozaron de impunidad.

La gran diferencia es que tanto en el caso de Perón como en el de Kirchner, eran los conductores del espacio político con una aceptación popular pocas veces vista, mientras que Alberto Fernández es una imposición de un sector de la Alianza gobernante que debe amalgamarse en una síntesis un poco mas ordenada.

El objetivo fundamental del neoliberalismo para la Argentina es eliminar del escenario político al Peronismo, agudizando las contradicciones, intentar dividirnos, debilitar a las organizaciones populares y sindicales. No basta con ganar una elección (aunque la última se perdió) para terminar con el injusto y corrupto sistema. Que las diferencias y debates referidos al brutal endeudamiento no les sirvan para hacer realidad sus objetivos. Hay que cuidar la unidad popular porque sin ella es imposible la definitiva Liberación Nacional.

Recapitulando, el enemigo nos dejó la bomba, fue puesta por el Fondo para que Macri ganara o sino, como ocurrió, para que condicionara fuertemente al gobierno que lo sucediera, también sembró el camino de ortigas, metió cuñas de división en lo interno y todos los días trabaja para lograrlo, por eso es la inteligencia la que debe primar sobre las pasiones, evitar las fragmentaciones, medir el tiempo de la interna. Por ello independientemente de las respetables opiniones, tanto de quienes rechazan el reconocimiento de la deuda y cualquier entendimiento con el FMI, como de los que respaldan la decisión de acordar anunciada por nuestro gobierno, debemos sostener la UNIDAD, apoyar al gobierno con debate y movilización y, al mismo tiempo, reclamar coherencia con la conducta de Perón y de Néstor.-