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Partido Justicialista con Interventor – PROPUESTA, CONCERTACIÓN Y UNIDAD

Por imperio de las circunstancias, la interna partidaria deberá ser postergada y la conducción que ejerza el interventor Juan Horacio “Juanchi” Zabaleta deberá llegar a todas y todos los militantes para que se pueda trasmitir el mensaje a la población correntina.

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Por "Beto" Gómez
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Estamos próximos a la elaboración de un cronograma electoral para la elección de Gobernador, legisladores y autoridades municipales. Si aún no definió el gobierno local las fechas es por la posibilidad de que se retrasen las PASO, lo que obligaría adelantar los comicios locales. Mientras tanto la coalición gobernante, en plena campaña electoral, ya decidió sus principales candidatos Gustavo Valdés por la reelección y Eduardo Tassano por la intendencia de la Capital, Ricardo Colombi cedió en sus manifiestas intenciones y si no teje una adecuada estrategia ya estaría en el ocaso de su poder. Valdés mas la cooperativa radical lo aislaron, lo dejaron sin “coroneles”, eso pasó en estos poco más de 3 años de gobierno, ¿qué pasará si el Gobernador logra renovar su mandato?

¿Y la oposición? Bien gracias. El PJ principal partido de la provincia que por diferencias internas o estrategias inadecuadas no logra hacerse con el poder, está hoy en una de las peores situaciones de la historia. Decíamos que Colombi se quedó sin coroneles, el Peronismo tiene muchos coroneles, pero no tiene un comandante, carece de conducción, ni orgánica ni natural.

Benítez Molas fue antes de ser, el cambio producido luego de varios días, por el finalmente designado, Interventor Partidario Juanchi Zabaleta que esperemos dure, con una enorme labor en Hurlingham donde es intendente, deberá apurar la más posible los tiempos para en concertación lograr un Partido unido y competitivo. No es fácil la tarea. Deberá hablar con todos, recorrer la provincia y tomar decisiones que sean acatadas sino por todos al menos por la mayoría. Para ello tendrá que ejercer un liderazgo inequívoco demostrar la voluntad manifiesta de abrir las puertas partidarias a todos los sectores, con integración diversa formando equipos de trabajo, análisis y reflexión. Definir una estrategia hacia las próximas elecciones, pensando que estamos en pandemia y que las características serán diferentes a otras campañas. El Compañero interventor tiene experiencia política y solvencia para la responsabilidad, igualmente no olvidemos las dificultades que ofrece una cultura política conservadora en nuestra provincia.

Revitalizar el trabajo partidario de base, las agrupaciones internas cada una por su lado, seguramente, no estoy tan seguro, hace su militancia. Mesas de trabajo en los distintos barrios, unidades básicas. Convocar a los movimientos sociales, para obtener de ellos el compromiso militante necesario. Los cuadros y militantes peronistas deben movilizarse para romper la atonía actual, que dispersa y detiene la acción de conjunto. No pueden burlarse las aspiraciones revolucionarias del Movimiento, que exigen una estructura interna capaz de contener la unidad conceptual del Peronismo.

Por imperio de las circunstancias la interna partidaria deberá ser postergada. La conducción que ejerza el compañero interventor deberá ser acompañada, previa convocatoria, por los más representativos y capaces, que no han de sentirse poseedores de la verdad absoluta, sino intérpretes de la voluntad mayoritaria. Es demasiado grande la responsabilidad de la hora. Deberá formarse una organización que conduzca, con la capacidad necesaria para que las decisiones que adopte desciendan a todas y todos los militantes y acatarse disciplinadamente, para que ese militante pueda trasmitir el mensaje a toda la población correntina.

La vista deberá estar puesta en lo estratégico, esto es en el gobierno de la provincia. No es posible repetir errores que nos han llevado de fracaso en fracaso. Hay que mirarse en el espejo detenidamente, nos ha de devolver la imagen del PJ correntino como si nada hubiera pasado, con las mismas falencias, la misma dispersión que en las elecciones anteriores.

Igualmente debemos marchar juntos. No es posible uniformar el pensamiento, ni siquiera es una consigna posible o deseable, pero está claro que se debe estrechar filas, definir quiénes somos. Lo que quiero significar es que la Unidad (o al menos consensos básicos) debe ser la consigna, de nada vale la pelea interna cuando lo que se está disputando es el poder real, el que no lo entienda estará irremediablemente trabajando para el enemigo y nos pondrá en la contracara de la posibilidad de gobernar. Esperemos que el interventor conduzca y lo haga para el conjunto.

Hay compañeros que seguramente aspiran a renovar sus bancas, deberán hacer un balance de gestión para que se pueda evaluar sus merecimientos; hay compañeros que aún no han concluido su mandato y aspiran a otra candidatura en ese caso debieran renunciar a la posición que ocupan, no solo para permitir el acceso de otro compañero sino por no se puede jugar “por las dudas”. Aquellos que tengan cargos nacionales deberán obrar de la misma manera, o cargo o candidatura; los municipios gobernados por compañeros deberán unificar fecha de elecciones en la más conveniente para el conjunto, como aquellos municipios que ya cuentan con un legislador deberán ceder ante los que no lo tienen o que por caudal electoral indican la necesidad de alguna representación más. Esto no es un criterio metodológico, es un criterio de emergencia que hace a la inteligencia política y estratégica, siempre mirando el futuro inmediato. A los referentes territoriales se les debe exigir construcción organización y crecimiento político, en otras palabras, acumular poder para el salto mayor. Ganar las intendencias debe ser la acumulación estratégica para el sillón de Ferré y no un objetivo en sí mismo.

En estas elecciones generales, la legitimidad de los candidatos es limitada porque no surge de la voluntad del afiliado, la legitimidad deberá ser la de ejercicio, para poder competir con mayor solvencia los candidatos deberán caminar haciendo propuestas, y ser reconocidos por todos. El tiempo apremia, con un gobierno nacional afín a nuestras aspiraciones ideológicas, debemos ofrecerle al mismo las garantías de que el peronismo de Corrientes puede estar integrado.

La concertación es una pauta muy clara en los posicionamientos políticos, y debe tenerse en cuenta ante la posibilidad de convergencias. Lo que debe pensarse en la realización de los consensos, es que una cosa es el acuerdo, alianza o concertación en pos de la unidad y una muy diferente es el contubernio dirigencial, que sirve a muy pocos y, en definitiva, como demuestran las experiencias anteriores, en vez de acercarnos al poder, nos alejan del mismo. Para concertar en la idea, lo primero es tenerla, esto es tener un objetivo. Por ejemplo, el poder en la provincia, el gobierno para un peronista, un proyecto claro para la obtención de ese objetivo primario, que debe estar basado en una propuesta expresa de qué se quiere para la provincia y de cómo se va a encarar. De no hacerlo así en vez de concertar estarían complotando y en lugar de la ansiada unidad se estaría ante una componenda electoral sin futuro.

Hay compañeros que tienen una estrecha relación con el gobierno provincial, que no es institucional sino a nivel personal. Que nadie se confunda, el poder político no es un atajo al mantenimiento de privilegios personales o el enriquecimiento.

Por ultimo una reflexión para la dirigencia pero que sirve para el conjunto, si la vía del triunfo exige sacrificios sepan dejar al Peronismo un testimonio de grandeza. Así lo hicieron, sin hacer comparaciones que nos pongan en ridículo, las dos mujeres más grandes de nuestro movimiento Evita con su renunciamiento a los cargos y honores y Cristina permitiendo con su actitud conciliadora y logrando con sus votos que el compañero Alberto Fernández sea el Presidente.