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Paridad de género

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Por Ana Almiron
Senadora Nacional
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Teniendo como principal objetivo «promover la igualdad, el desarrollo y la paz para todas las mujeres del mundo», la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995 marcó un antes y un después en la agenda de representación de género. En ella se reconoció el avance que se obtuvo en algunos aspectos importantes a lo largo del mundo, pero también quedó de manifiesto que ese progreso no fue homogéneo, denunciando las desigualdades entre mujeres y hombres.

Este manifiesto, lo que hizo fue poner en la agenda las diferentes manifestaciones y avances que tuvimos, porque las luchas y algunas conquistas siempre existieron, corriendo la mala suerte de no ser relatadas, expuestas y reconocidas. Pero existieron. Nuestro país fue uno de los pioneros en la sanción de la Ley de Cupo Femenino (1992) que estableció que debíamos estar en el 30% de las listas de los partidos políticos para cargos electivos nacionales.

Y esa lucha luego continúo en el 94 cuando gracias al impulso del tercio de mujeres que fueron Convencionales Constituyentes que lograron la incorporación a la Constitución Nacional de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, aprobada por las Naciones Unidas.

Pasaron 28 años en donde el 30% nos quedó chico porque entendimos que representamos a más del 50% de la población y que aún nuestras voces no están totalmente representadas en los lugares donde se toman las decisiones. Así y todo, seguimos siendo uno de los países pioneros del mundo, tuvimos una Presidenta dos veces elegida por mandato popular, que hoy ha logrado ser también Vicepresidenta.

Las mujeres, hemos alcanzado puestos jerárquicos en lugares donde era únicamente territorio masculino, como el Ministerio de Seguridad, la presidencia del Banco Central, entre otros. Pero el cambio de época trajo aparejada una nueva concepción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y entonces tampoco nos bastó que los puestos o designaciones sean ocasionales o noticias sobresalidas.

Y no es un mero capricho de las mujeres, sino que la paridad de género en todos los ámbitos de la vida, en lo social, en lo político, económico, empresarial contribuyen a generar una sociedad más equitativa y justa. Entonces como hombres y mujeres políticas debemos pensar el legado que queremos dejar a las próximas generaciones.

En los partidos políticos la presencia de mujeres en las máximas instancias ejecutivas es baja desde tiempos remotos, sin embargo, eso no se traduce en las filas de militantes y adeptas, ya que somos muchas las mujeres que, desde los distintos espacios, lugares, ámbitos venimos aportando en la construcción política. Ya menos en silencio que antes.

Hoy las calles también están copadas por otras mujeres y disidencias, aquellas que eligieron no agruparse detrás de un partido político, pero que sí reclaman junto a sus congéneres, mayor presencia de mujeres las bancas. Esta es la agenda que se fue consolidando a nivel internacional, nacional y regional, sin embargo, a nosotras aquí en la «República de Corrientes» nos siguen negando el debate.

Es conocido que la resistencia a la paridad es mucha. La reconozco, no la entiendo ni comprendo, porque el valor de la equidad en las oportunidades debe primar y es un buen momento de hacerlo. Nos acercará a una sociedad más igualitaria en el acceso a las posibilidades, olvidando las prácticas sexistas que hasta ahora se han manifestado en nuestras comunidades.

Corrientes se merece el debate. Las mujeres queremos darlo. No podemos seguir viviendo en el ostracismo de los avances en materia de derechos de las mujeres y diversidades, de su representatividad, de su voz, de sus acciones, del rol que se ocupa en la sociedad, mientras nuestra Constitución Provincial garantiza la igualdad entre la mujer y el hombre.

No podemos seguir relegadas a los derechos por la pelea del actual y del ex. Se acorta el plazo para analizar y sancionar los proyectos del Ejecutivo de cara a las elecciones venideras. Dos iniciativas se enviaron a la Legislatura Provincial por parte del actual Gobernador, sin embargo, duerme el sueño de los justos, aun teniendo amplias mayorías legislativas. El objetivo es la superación de la desigualdad, de las barreras culturales, de los prejuicios, y en esa línea, el cupo femenino en paridad de género es la gran puerta para garantizar el pleno goce de los derechos de las mujeres