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NORA LAGOS: UNA MILITANTE PERONISTA

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Por Revista Liberación
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Con artículos como el presente nos permitimos reflexionar sobre la práctica militante, especialmente el lugar que ocuparon las mujeres y mostrar las implicancias de género que han influido en la historiografía oficial.

Se le vaticinaba un buen futuro económico por pertenecer a una familia adinerada y aristocrática criada en una mansión, hija de Carlos Lagos, director del diario “La Capital” de Rosario entre 1916 y 1940 y de la francesa María Teresa Chauvin, Nora nació en Buenos Aires el 14 de febrero de 1925 y asistió a los mejores colegios además de ser educada por institutrices.

Lejos de aceptar los cánones que le imponía la tradición familiar y social, desde temprano se manifiesta en toda su rebeldía. Con 22 años y a pesar de la oposición familiar, se casa con Hugo Mascías (guionista cinematográfico que actúa con el seudónimo de Hugo Mac Dougall) 25 años mayor que ella. A través de su esposo traba amistad con Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi y Zully Moreno, gente del mundo del espectáculo y fuertemente vinculados con las ideas del naciente peronismo.

En septiembre de 1953, Nora llega a la dirección del diario familiar que en 1946 había apostado fuerte por los candidatos de la Unión Democrática y donde además los directivos del periódico formaban parte del más rancio gorilismo aristocrático y antiperonista.

Cuando toma a su cargo el periódico, pone de subdirector a su pareja y cambia radicalmente la orientación política del mismo, transformándolo en un bastión del Movimiento Peronista. Toda la obra política y social desplegada por Perón, es ponderada y asumida como propia por el periódico. Su sobrino segundo, mucho tiempo después (Ovidio, de igual nombre y apellido que el fundador del diario) en el libro “Argentinos de raza”, dirá que Norita “fue infectada por el virus del peronismo”.

Su relación con el Peronismo se intensifica a tal punto que en 1954, forma parte de la comitiva presidencial que va al Paraguay a devolver a ese pueblo, los trofeos arrebatados al país hermano en la Guerra de la Triple Alianza.

Con la caída de Perón en 1955, la parte conservadora de la familia Lagos arrebata el diario a Nora y ella es encarcelada por primera vez. Al poco tiempo, ya en libertad se suma a la resistencia peronista editando una publicación clandestina llamada “La Argentina (Justa, Libre, Soberana)”. Es nuevamente detenida, esta vez por 7 meses y en las peores condiciones de prisión. Ovidio Lagos, en el libro antes citado, afirma: “Esa mujer de delantal gris, prácticamente incomunicada en una celda diminuta y a la que se le prohibía hasta leer, estuvo confinada por el mero hecho de ser peronista”

Cuando recupera su libertad, Nora se separa de Hugo Mascías y forma nueva pareja con René Bertelli, un militante del peronismo combativo. Saca una nueva publicación llamada “Soberanía” y otra vez, por tal motivo es perseguida y va a parar nuevamente a la cárcel.

Estaba embarazada, los apremios, la congoja y desesperación mientras escuchaba los gritos de los torturados, la impulsan a huir de ese infierno en arriesgada operación. Escapa de la cárcel, busca sus hijas y en diferentes medios de transporte incluso a pie llega a la frontera con el Paraguay, cruzando el río en bote, en el trayecto pierde su embarazo.

Retorna a la Argentina clandestinamente. Se opone a darle el voto peronista a Frondizi en 1958 – temiendo una traición – y considera que lo mejor es el voto en blanco como forma de exteriorizar una intransigencia total contra el régimen.

Su segundo marido, René Bertelli (aunque posteriormente se separa) fue un militante peronista de origen tucumano que participó en la organización de la Resistencia en Rosario. Hacia fines de los años sesenta integró las Fuerzas Armadas Peronistas y fue quien gestionó la adquisición del terreno para la experiencia guerrillera de Taco Ralo.

Nora no cesa en su actividad militante en el Peronismo y es nuevamente detenida en 1962. Al ser liberada, organiza la gran marcha que se movilizó desde el Monumento a la Bandera en Rosario, hasta el Cristo Redentor, en homenaje a los compañeros fusilados en junio de 1956.

Ya no tan joven y vigorosa, se vino sola desde su Rosario natal para estar el 20 de junio de 1973 en Ezeiza esperando a Perón.

De aquella década vivida a pleno (1945-1955) en que nuestro pueblo fue feliz, solamente le quedó (luego de cárceles, fugas, exilios, ocultamiento en hoteles y casas de pensión y ventas de joyas heredadas para sobrevivir) un escudo peronista -regalo de los empleados de su diario- de oro y esmalte, bordeado de pequeños brillantes, que usaba como prendedor.


Fue la única mujer que dirigió el emblemático dirio rosarino La Capital. Lo Hizo con 28 años y a contramano de los mandatos de su apellido. Fue destituida por la Libertadora y encarcelada.

Falleció el 23 de noviembre de 1975, se menciona que víctima de una profunda depresión. Su familia nunca le perdonó su osadía y la sepultó en el olvido. Así es que cuando “La Capital” cumplió los 100 años de su fundación, se expusieron las fotografías de todos los directores que pasaron por el diario; pero faltaba una, la de ella, Nora Lagos, maldecida por peronista. Recién en marzo de 2018, la municipalidad de Rosario nombró mediante ordenanza a una calle con su nombre.

Nora Lagos fue una militante Peronista que entendió la vida como una sucesión coherente de acontecimientos orientados y direccionados en propósito de la realización de un proyecto, nacional popular y revolucionario.-