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Néstor Kirchner: EL FLACO PATAGONICO QUE REVALORIZO LA POLITICA

Estuvo siete años en la política visible de nuestro país (lo mismo que Evita), llegó con pocos votos proponiendo un sueño y dejó una marca indeleble que perdura en el tiempo.

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Por Silvanna Gieco
sgieco@revistaliberacion.com.ar
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En Santa Cruz se camina inclinado hacia adelante enfrentando al viento. Los habitantes de esa provincia patagónica saben desafiar los rigores del clima, ese que va templando el carácter. En esa tierra nació Néstor Carlos Kirchner, un político de garra, apasionado y de profundas convicciones, creador de un nuevo proyecto de país que impulsó a pesar de los obstáculos que levantaron y levantan los intereses de siempre.

Actuó sin miedo y recorrió caminos que nadie se atrevía a transitar, metiéndose hasta en los rincones alejados del poder, haciendo que esos lugares de insurrección cubiertos por el olvido durante décadas, pudieran reconocerse.

Las corporaciones lo describieron como un hombre confrontativo y áspero. Es probable que no sepan lo que es vivir con ese viento patagónico golpeándote el cuerpo. Tampoco de las necesidades, los intereses y sentimientos del pueblo, ese pueblo que lo reconoció y reconoce por su sensibilidad social y empatía.

“ (…) Yo no soy duro ni blando ni cambio de discurso, tengo un solo compromiso que es el compromiso con el pueblo argentino (…)”. Discurso de NK en Laferrere, La Matanza, provincia de Buenos Aires. 29 junio 2005

Rompió los moldes de la política tradicional y protocolar. En el camino hacia la Casa Rosada se zambulló entre la gente, algo que repetía cada vez que podía soslayando las reglas de seguridad y protocolo, pero ese día una cámara fotográfica le dejó una cicatriz que fue la marca de una nueva mística. A su discurso apasionado y militante le sumó una serie de medidas de gobierno que rompieron con el pasado.

Alicia, su hermana, cuenta que su padre quería que ellos estudiaran, fueran de Racing y peronistas. Sin dudas el deseo paterno se cumplió, aunque no pudo ver a Néstor intendente, gobernador, ni presidente.

“Las decisiones las toma el presidente en la Casa Rosada, gusten o no, con aciertos o errores” le gustaba decir y también hablaba de la “verdad relativa” dejando en claro que era la suya pero que había muchas otras. “La Argentina de la uniformidad ya vimos que no sirvió, la Argentina de las verdades absolutas también es una Argentina de fracasos. (…) todo aquel que cree tener verdades absolutas seguramente corre el riesgo de equivocarse fuertemente y nosotros optamos por esto: pluralidad, consenso, verdad relativa que nos permita encontrar las verdades superadoras que nos puedan contener a los argentinos y dar las respuestas que este país está necesitando”.

Estela de Carlotto recuerda que lo conoció unos días antes de que asumiera como presidente de la República, en el departamento de Buenos Aires un día que estaba reunida con Cristina para compartir un té de trabajo. “Se asomó por una de las puertas y, tras su saludo bonachón y afectivo, le informó a ella que salía a comprar sus mocasines para el acto” cuenta Estela, “muchas veces más sentí en su abrazo el calor del compañero de militancia de nuestros hijos, lo aprecié por su sinceridad, su lealtad al proyecto de país y su apertura para escucharnos” pero lo que para ella fue un verdadero impacto emocional cuando lo escuchó decir en su discurso en las Naciones Unidas “Somos los hijos de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo” en septiembre de 2003.

Su relación con Lula, Chavéz, Correa, Morales, Mujica y tantos otros, como la constitución de UNASUR fueron parte de su política latinoamericanista y la reafirmación de esa Sudamérica soñada por Bolívar y San Martín.

Néstor llegó a la presidencia con “más desocupados que votos”, suele decir Cristina Fernández, pero encabezó un período caracterizado por la revalorización de la política como elemento de transformación. Por eso su legado sigue presente en todas y todos los que volvieron a creer en la política como realización de un proyecto colectivo.

El santacruceño Pepe Salvini fue amigo de Néstor y el que dijo “sí, dale” cuando se propuso fantasear con la idea de ser Presidente mientras muchos se les reían. Se conocieron en la secundaria y Pepe no duda de haber sido testigo de la primera acción política del dirigente que produjo cambios profundos en el país. Cuando la cosa se puso seria, Salvini se encargó de organizar los actos de Néstor en todo el territorio nacional. “Empezamos en Monte Caseros, en Corrientes, donde fuimos a visitar a compañeros como Oscar Peroni (actual integrante del Ateneo Liberación) que fueron los que lo apoyaron en los inicios y nos acompañaron para seguir por otros lugares”.

“Yo le agradezco a la vida que él me haya elegido para caminar al país y armara lo que teníamos que armar, que terminó siendo el Frente Para la Victoria a lo largo y lo ancho de Argentina”, comenta.

A 11 años de su muerte reposa en su tierra, en medio del desierto patagónico. Tal vez hizo falta ese viento gélido para aplacar tanta pasión, esa misma que sigue viva en las y los que luchan manteniendo vigente su legado.-