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MITOS EMPRESARIALES

El análisis de la evolución de la principales variables económicas y financieras de las empresas más grandes de Argentina permite refutarlos.

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Por Ricardo Martín (*)
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La propaganda neoliberal que satura los medios de comunicación permea no sólo a ciudadanos comunes, la mayoría poco informados sobre estos temas, sino también a muchos empresarios. Un trabajo del CEPA (Centro de Economía Política Argentina) publicado el 12/10/2022, desnuda algunos mitos que cree buena parte del empresariado argentino, impregnado por una ideología que lo confunde y le hace perder plata. Aquí vamos a sintetizar, de manera accesible, parte de ese trabajo, que refuta tales mitos de forma contundente. Quien desee ver el informe completo, basado en una encuesta del INDEC sobre las 500 mayores empresas del país, lo puede hallar escribiendo en el buscador de Internet: “cepa 500 empresas”.

MITO 1: “Los gobiernos populares como el del Frente de Todos generan condiciones adversas para el desarrollo empresario y de los negocios”.

Falso. En el período 2012-2015 (el único recesivo de los 3 gobiernos kirchneristas), la rentabilidad sobre el Patrimonio Neto de las 500 mayores empresas argentinas promedió un 21,2%, mientras que en el período neoliberal, de 2016 a 2019, ese promedio bajó al 13,1%. Medida sobre activos, la rentabilidad arrojó un resultado similar: bajó, del 9,1% con CFK, al 5,9% con Macri.

MITO 2: “La alta presión impositiva en Argentina asfixia a las empresas y es un obstáculo para el crecimiento”.

Entre 2012 y 2015, esas 500 empresas pagaron en impuestos, en promedio, un 12,1% de sus ventas, que el macrismo redujo al 10,2%. Pero esa rebaja no alcanzó para evitar que dichas empresas ganaran menos, como expusimos anteriormente, lo que demuestra que el problema no está en la presión fiscal. De todos modos, ni el 12% ni el 10% resultan proporciones asfixiantes, y además, en su mayor parte los termina pagando el consumidor, como el IVA e Ingresos Brutos.

MITO 3: “Las indemnizaciones por despido desalientan la contratación de personal, y habría que reemplazarlas por otro sistema”.

El trabajo muestra que, para un conjunto de grandes empresas, el costo de estas indemnizaciones representó en promedio, entre 2016 y 2019, apenas el 0,6% del valor bruto de producción (algo similar al total de ventas), con lo cual esto no puede representar, de ninguna manera, un problema significativo.

Párrafo aparte merece el tema de las “expectativas empresariales”. IDEA, Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina, es una antigua e importante agrupación empresaria, de orientación liberal, que todos los años realiza el famoso Coloquio de IDEA, que reúne a altos directivos y a algunos dueños de las principales empresas del país. Dos veces por año, IDEA produce una encuesta de expectativas, donde unos 200 empresarios estiman cómo le irá a su negocio en los meses siguientes. El trabajo del CEPA analiza la relación entre lo que pronostica cada encuesta, y lo que efectivamente sucedió en el período siguiente, encontrando que:

• Desde octubre de 2012 hasta octubre de 2015, bajo el gobierno de CFK, los empresarios consultados por IDEA pronosticaron en cada encuesta, mayoritariamente (entre el 40 y el 55% de los encuestados), que la rentabilidad de sus empresas disminuiría en los meses venideros. Menos del 20% estimó que su ganancia aumentaría, y el resto dijo que no habría cambios. El gobierno popular los pone pesimistas.

• A la inversa, desde junio de 2016 y hasta octubre de 2017, con el gobierno de Cambiemos, que llevaba adelante políticas afines a las que ellos demandan, entre el 40% y el 50% de los empresarios respondió que su rentabilidad aumentaría en los meses próximos, y un 20% o menos estimó que se reduciría.

• Más cerca en el tiempo, a partir de octubre de 2019, ante la inminente victoria del Frente de Todos, volvieron a predominar las expectativas negativas: más del 50% esperaba una reducción de sus ganancias, y poco más de un 10% auguraba que crecerían.

La realidad desmintió esos pronósticos en los tres casos. Entre 2012 y 2015, como ya mostramos, las ganancias de las 500 mayores empresas de Argentina fueron sustancialmente más altas que durante el gobierno que le siguió, de Juntos por el Cambio. Y, respecto de lo sucedido durante el actual gobierno, el trabajo muestra que, comparando datos del primer semestre de 2021, con el mismo período de 2022, las ganancias medidas en dólares de 9 grandes empresas analizadas especialmente, se incrementó en promedio un 52,4% este año respecto del anterior, contradiciendo las expectativas pesimistas expresadas en las encuestas de julio y noviembre de 2021, en las que alrededor del 50% de los empresarios auguraba que ganaría menos, y sólo poco más de un 10% estimaba que ganaría más.

La “lumpen burguesía” de posición acomodada

En la Alemania de mediados del siglo XIX, los marxistas llamaban “lumpenproletariat” al conjunto de trabajadores pobres sin conciencia de clase, es decir, incapaces de organizarse a fin de mejorar sus paupérrimas condiciones de vida, como sí hacían por entonces obreros industriales de las ciudades. Analfabetos en su mayoría, los lumpen proletarios no se daban cuenta de que sólo uniéndose en sindicatos podían equilibrar un poco el poder desmesurado de los grandes empresarios. No sabían cómo defender sus intereses.

Análogamente, podríamos decir con cierta ironía que en la Argentina moderna tenemos una especie de “lumpenbürgertum” (si nos disculpa el pueblo alemán…), una “lumpen burguesía” de posición acomodada, pero que también desconoce dónde están sus verdaderos intereses, de manera sorprendente. Porque cuesta entender cómo piensan ellos medrar con gobiernos neoliberales que, como ha sucedido ya tres veces en los últimos 45 años, achican la economía, destruyen el entramado industrial, producen la quiebra de miles de empresas pyme y numerosas empresas grandes, endeudan desmesuradamente al país y reducen el mercado interno. En ese contexto, la inmensa mayoría de las empresas va a ganar menos, como se mostró cuando tratamos el “mito 1”, y eso si no pierden plata, o desaparecen, lo que también sucede. Sólo un puñado de empresas, generalmente socias del poder de turno, se benefician con esas políticas, y, muchas veces, de manera ilegal.

Justo es decir, no obstante, que otros empresarios, como Daniel Herrero, ex número uno de Toyota y organizador del último Coloquio de Idea, persiguen sus legítimos objetivos de ganancias con ánimo constructivo, pragmatismo y mejor comprensión de la realidad, de sus empresas y del país; varios de ellos así lo demostraron en ese mismo coloquio, en octubre de este año. Ojalá fueran mayoría en el empresariado argentino. •

(*) Licenciado en Economía- UBA

riosmaju@gmail.com