Volver a la tapa

MEMORIA VERDAD JUSTICIA

EN MEMORIA DEL DR. VICENTE VICTOR AYALA

Foto del Autor
Por Dr. Ramón Leguizamón
Logo

Me propongo recordar mi intervención como abogado durante los periodos de limitación o supresión de las garantías constitucionales, que era una modalidad frecuente y casi continua durante buena parte del siglo pasado Sin perjuicio de mi actuación en las luchas estudiantiles, empecé a actuar en el año 1958 en que me recibiera de abogado y asomaba la primera concreción de regreso de la vigencia de los tres poderes del Estado, que habían sido suprimidos después del golpe de estado de 1956, que derribara el gobierno constitucional peronista.

El restablecimiento constitucional estuvo impregnado de fuerte componente de inestabilidad, con permanente injerencia de las fuerzas armadas, que se consideraban garantes de una vigencia limitada controlando el ejercicio de Gobierno constitucional, generando la vigencia de las instituciones que funcionaban debilitando en el sistema de equilibrio de los tres poderes reglados por la constitución.

Es así, que el Gobierno Constitucional con la Presidencia del Dr. Arturo Frondizi, padeció una fuerte inestabilidad y fue derrocado a cuatro años de haber comenzado el periodo constitucional en aquellos tiempos era de recambio periódico de seis años, para la renovación del Poder Ejecutivo Nacional.

Se mantiene una especie de simulacro de vigencia durante el corto periodo del Dr. Guido y la posterior Presidencia constitucional del Dr. Illia, que pareció un resurgimiento de la vigencia de las instituciones del sistema democrático, pero fue de corta permanencia, sobreviniendo la etapa de grave deterioro de las instituciones democráticas, produciéndose durante la dictadura de Onganía, el tristemente recordado episodio, de “La noche de los Bastones Largos” que fue una de las represiones más siniestras en la Universidad de Buenos Aires que fue el centro más ostensible de la represión, lo que determinó la más fuerte sangría de lo mejor de la intelectualidad universitaria que padeciera el país.

Simultáneamente, se produce la lucha de los sectores democráticos contestatarios que enfrentaron a las distintas manifestaciones del poder dictatorial y es en esa actividad en que se emplaza la militancia del recordado Dr. Vicente Víctor Ayala, que tuviera activo protagonismo en las luchas universitarias, sociales, particularmente en apoyo de una de las manifestaciones más significativas que fue el movimiento encabezado por los sacerdotes del tercer mundo.

Esas manifestaciones le generaron la persecución policial y detención que se efectivizó en la Unidad Penal 7 de la Ciudad de Resistencia en el que después al producirse el restablecimiento del corto periodo constitucional de la presidencia de Cámpora y el regreso de Perón. Simultáneamente en la provincia se produjo el triunfo del peronismo, encabezado por el Gobernador Julio Romero, durante cuya vigencia el Dr. Ayala junto a un grupo importante de jóvenes que proyectaban la institucionalización del denominado Partido Peronista Autentico, entre otros como Julio Repetto, Cesar Álvarez fueron perseguidos porque actuaban en disidencia entro de un peronismo más comprometido con las urgencias sociales.

Es en estas circunstancias, en que poco antes de producirse el golpe de estado de 1976 se produce la detención el 16 de febrero, por una comisión policial al mando del Comisario Diego Ulibarrie y del Ejército. La detención se produce en circunstancias que se hallaba en compañía de militantes políticos afines Jorge Saravia Acuña, Orlando Romero y Julio Cesar Barossi, que según pudo establecerse habían estado en una reunión de la regional justicialista, que se proponía instalar una imprenta en Posadas Misiones, para el trabajo de apoyo de la estructura del Partido Peronista Autentico en desarrollo.

Según pudo establecerse en circunstancias de la detención portaba una importante cantidad de dinero que se destinaría a la instalación de la imprenta mencionada.

Todo ello pudo determinarse durante el Juicio en el que fuera condenado el mencionado oficial Diego Ulibarrie, al determinarse de modo fehaciente su responsabilidad penal, sin que apareciera el destino del dinero secuestrado por el contingente policial y militar.

El Juicio se realizó en noviembre de 2009, el oficial condenado lo fue a 25 años de prisión por los delitos de privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos contra las cuatro víctimas, cuyos cuerpos no fueron hallados, pero, de cualquier modo la sanción penal aplicada fue ejemplar y con las limitaciones del caso, satisfizo las expectativas de los familiares de las víctimas y de la opinión publica interesadas.

Tal como lo recuerda el libro del Dr. Gavino Casco, “Yo Fui Testigo II – Anike Nderesarai Pág. 24 hace mención a la honrosa actividad profesional de quienes interviniéramos juntos a los Dres. Hermindo González, Daniel Domínguez Henain, y el Fiscal Dr. Flavio Ferrini.