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Es imperioso reflexionar sobre qué es lo que convierte al sistema democrático en un significante vacío, aprovechado por las derechas neo liberales en su lucha contra el populismo, mientras instalan que el problema son los “70 años de peronismo”.

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Por Jorge Braun
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Ponemos bajo análisis, porque subsisten y se fortalecen, los programas de austeridad neoliberales implementados por varias generaciones que nos precedieron. Los encargados de llevar a cabo estos programas han concentrado cada vez más la riqueza y socavado los cimientos de la democracia representativa burguesa. Sin embargo siguen entre nosotros.

Llegaron incluso al extremo de colocar a los mismos beneficiarios de estos programas, al frente de los aparatos políticos representativos. Así y todo, continúan generando credibilidad en una importante porción del electorado

De tal manera, el sistema devino en una pseudo democracia que imposibilitó la acción de los intentos progresistas de revertir la tendencia por ellos generada.

La deuda del FMI a muy corto plazo, la esterilizacion de la ley de medios, el avance sobre la justicia, entre otros y la desvalorización de la sociedad democrática disfrazada de Libertad y República, condicionan hoy muy fuertemente el margen de una salida progresista.

Podemos afirmar que el error está en la manera de encarar las oportunidades cada vez que los representantes, que deben encarnar procesos virtuosos, se ven impedidos de ejercer con transparencia y claridad conceptual, la superación de la democracia burguesa que el momento les reclama.

Es imperioso reflexionar sobre qué es aquello que convierte al sistema democrático en un significante vacio aprovechado por las derechas neo liberales, quienes bajo el mote de la lucha contra el populismo, internalizaron en la cabeza de gran parte de la población que el yerro democrático se da por los “70 años de peronismo”.

A criterio del que escribe la nota, el Estado Nacional que encarna un gobierno peronista y que tiene el mandato popular heredado de su fundador, debe combinar planes de gobierno que no se agoten en reparar los daños que deja el liberalismo en las sociedades democráticas, ya que el cansancio social a ambos lados de la grieta conspira con la posibilidad de quebrar el karma pendular que daña progresivamente nuestro tejido social.

Corregir los fallos del mercado (controlar los monopolios interviniendo en precios y salarios, subvencionar el bien público o gravar las externalidades negativas) solamente tiene en cuenta el hecho de que los mercados son ciegos, dada la circunstancia de que prima en ellos la maximización del lucro y la eliminación de la competencia. Eso está en su ADN. Es como pedirle al león que no cace venados. El mercado se rige por el disvalor del egoísmo contrario a la ética publica que es, o por lo menos debe ser, el bien social común, o dicho con frases nuestras, la justicia social.

Pero en esta reparación social que agota las fuerzas del Estado, parece ser que se nos ha olvidado el rol que debe jugar en la recuparacion de la soberanía económica. Nos pusieron el mote de ser un estado controlador, cuando debiéramos ser un estado emprendedor ejerciendo su soberanía y asociado al capital y el trabajo nacional en la explotación de nuestros propios recursos. La colaboración entre las fuerzas del gobierno + universidades e institutos de investigación, el capital y trabajo nacional deben establecer la sinergia que nos permita estar a la vanguardia de las oportunidades que el mismo mercado brinda. Incluso creando mercados que hasta ahora no existían.

El Peronismo nace como la instalación no sólo de la justicia social, sino como un estado emprendedor que lucha por la soberanía económica, cumpliendo los roles que la economía liberal no estaba dispuesta a aportar al desarrollo económico. No voy a detallar aquí el sinnúmero de actividades económicas que el Estado de los dos primeros gobiernos peronistas lograron situar al país en el sendero de la soberanía económica, ya que siendo un foro de compañeros doy esto por conocido.

Ante este retroceso de nuestro rol fundamental, hoy nos asombramos con penetración del neoliberalismo y los libertarios en la conciencia de gran parte del electorado. El discurso peronista se limita a criticarlos pero no llega a mostrar que el bien social común ligado al trabajo digno está muy por encima de los mercados globales y los mercados fallidos.

Le están haciendo creer a parte de la población que todo va a funcionar mejor si la democracia se retira y nos gobiernan directamente las corporaciones. El estado democrático debe garantizar el lucro, permitiéndolo todo. Lo otro es populismo. Y lamento decirlo, pero en la comunicación de nuestras metas y objetivos, estamos perdiendo por paliza.

El control de los fallos del mercado por parte del Estado es solamente una parte de nuestra función. La otra mas importante es salir de la reacción para generar acciones positivas.

Creo que vamos a acordar con los lectores que este retroceso democrático y del rol del Estado es un fenómeno mundial, pero recordemos que el peronismo nace de la osadía de enfrentar creativamente, con firmeza y claridad conceptual a estos poderes concentrados de las corporaciones privadas y los estados centrales dominantes.

Y también tengamos en cuenta que la China pobre de hace menos de 100 años, hace su revolución cultural, logra su unificación territorial, desarrolla un estado que se asocia a los capitales multinacionales, copia su tecnología y hoy disputa el primer lugar como potencia mundial.

Latinoamerica es enorme, por ello no debemos cejar en nuestro intento de unificación a partir de nuestras características comunes. Establecer la complementariedad de nuestros mercados y politicas exige un esfuerzo permanente que va mas allá de la creación de foros de debate como el Parlasur o de coordinación política como la UNASUR. Debemos tener organismos dentro de los distintos Ministerios que otorguen practicidad a este objetivo

De la explotación soberana del litio argentino, por tomar el ejemplo de un recurso estratégico, tengo la impresión que ya la estamos dando por perdida, entregándosela al extractivismo y simulando un control inefectivo a las grandes corporaciones, totalmente ajenos a nuestros objetivos de construcción de soberanía económica. Las acciones para revertir esta tendencia son escasas y muy débiles. No abundan las políticas de estado en tal sentido.

No estamos discutiendo la hidrovía o los corredores bioceánicos a partir de un proyecto de industria nacional, simplemente porque este proyecto no existe. Me da la impresión de que la discusión se basa en qué manos esta la administración, si del estado o de los particulares, o por dónde pasa la misma (que no es menor), cuando bien sabemos que la administración en manos de un estado bobo, hace que este soporte las perdidas del sistema y las ganancias queden en mano del capitalismo globalizado.

Yendo a un ejemplo mas sencillo. Nuestra querida provincia de Corrientes es hoy, la primera provincia en superficie forestal implantada de todo el país. A mas de 70 años de implementarse políticas publicas con fondos del presupuesto nacional en la implantación de especies, aun carecemos de políticas industriales, de centros de capacitación intensiva sobre la utilización de dicho recurso, y por tal motivo pasamos a ser el pulmón extractivista de industrias establecidas en otros territorios nacionales e internacionales. Por citar solo algunos: hoy se exportan a China y a la India mas de 400.000 toneladas anuales de rollos y Paraguay está instalando una industria de pasta pensando en importar la materia prima de nuestro territorio.

Pero los capitales globales viendo las ventajas que ofrecemos por oferta de materia prima y precio ya están elaborando una ley para beneficiar fiscalmente a las industrias de escala internacional, convirtiendo nuestro territorio en plataformas de exportación.

De tal manera los beneficios se fugan una vez mas fuera de nuestro territorio.

Estos ejemplos son sólo para que reflexionemos, que además del prerrequisito de nuestro ideario de que todos los Argentinos tenemos el derecho básico de una vida digna, garantizando la alimentación y la vivienda de su población, debemos apuntar a recomponer la otra idea básica del peronismo, que es recuperar el trabajo con sentido nacional que dignifique a la persona.

La bandera Argentina debe ser la que lleve el espíritu de la Patria Grande, la que trascienda nuestros límites territoriales levantando la épica de un destino de grandeza común. La que lleve muy en alto el ideario de lucha por la paz, la cultura y la educación de todos los pueblos marginados del mundo, la bandera que esclarezca sobre las causas que están provocando las atrocidades globales -guerras, desertificación y pobreza- que hoy está presentando este mundo injusto. Tenemos el deber de interpretar la realidad como lo hubiera hecho nuestro propio líder hoy mismo si estuviera vivo aquí con nosotros. No debemos caer en el error de pensar el país desde la centralidad de los países “exitosos”. Debemos mirarnos en el espejo de nuestros propios problemas y errores para dar un mensaje y una acción superadoras, haciendo entender con toda la fuerza de nuestra imaginación, que el mismo “éxito” de estos países, echan sus raíces en el fracaso de los que los sufrimos. Seamos plenamente concientes que no estamos solos en este reclamo global.

Construir una alternativa, que se oponga a la meritocracia del éxito individual que el filósofo Byung-Chul Han describe como la sociedad del cansancio, la obsesión morbosa del consumismo y el lucro expoliador que expulsa a los pueblos a la pobreza, es imperiosa para el mundo entero.-