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MALVINAS EN LETRAS, PARTE DOS

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Por Eric Calcagno
calca67@gmail.com
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“De que sirvió esta unión

si no logró la fuerza

y no hay fuerza cuando no hay inteligencia,

porque Estados Unidos ha demostrado siempre

que Occidente está en sus manos.

Recién nos dimos cuenta

cuando fuimos pisoteados, vapuleados, azotados”.

Sigue la letra de “Comunicado 166”.

Tuve la suerte de conocer a Luis María Gómez. Pampeano, peronista de cuna. Como tiene que ser. Funcionario internacional, era el brazo derecho de Pérez de Cuéllar en Naciones Unidas durante Malvinas. Pese a lo que pensaba sobre la dictadura, de inmediato trabajó para Argentina. Malvinas nos supera y nos da sentido. Me contó que la propuesta del Presidente peruano Belaúnde Terry estuvo a poco de ser aceptada. Nosotros retirábamos las tropas, los Cascos Azules entraban en Malvinas y todo quedaba por negociar en Naciones Unidas.

Pero la delegación argentina rechazó la propuesta. La flota pirata recién estaba en camino, el plan era inmejorable: chau británicos, casi sin bajas de nuestro lado. ¿Ustedes qué quieren? Preguntó Lucho Gómez. ¿Recuperar las Malvinas o salvar al gobierno militar? Salvar al gobierno militar le contestaron. Ah, eso no puedo, dijo el compañero. “No hay fuerza cuando no hay inteligencia”.

Quienes no mezquinaron nada fueron nuestros soldados, marinos y aviadores. Y las enfermeras. Como en toda guerra, existió coraje y cobardía. Todos conocemos alguien que fue, que volvió, o que todavía está allá. Amigo o pariente. Padre, hermano, hijo.

Yo conocí a un marino que dirigía una de las torretas del Belgrano. No sólo evacuó a su personal -fue último en subir a la balsa- sino que recuperó varias otras balsas donde había apenas dos o tres marineros, prometidos a una muerte seguro por congelamiento. Incluso sacaron a uno del agua, y después de veinte minutos lograron revivirlo. Estaban en las peores condiciones, perdidos en el Atlántico Sur, con olas de cinco a ocho metros. Como era el más alto oficial, a cargo de la balsa, sugirió una “ronda de chistes”. Todos lo miraron raro, me dijo. Fue el último en salir cuando fueron rescatados, días después. Por supuesto, jamás participó de la represión. La gloria es simple. La que no conocerá Astiz, que rindió las armas de la Patria en las islas Georgias, sin tirar un tiro.

¿Malvinas es un tiempo lejano? No, para nada. Es todos los días todo el año. No es sólo el 2 de Abril. Malvinas una de las manifestaciones más emotivas de ser argentino, que al fin y al cabo es ser algo, si es que somos dignos. Si es que somos conscientes de los sacrificios del pasado, y de tener deseos de un futuro común. ¿Volveremos a Malvinas? Por supuesto, porque nunca nos fuimos. Estuvimos, Estamos, Estaremos. Que en ello nos va el conocimiento de nosotros como sociedad y como personas. ¿Cómo Nación? Dejemos que Borges concluya su Milonga acerca del coraje en las Islas.

“…Lo supo en aquel momento

en que le entraba la herida.

Se dijo “No tuve miedo”

cuando lo dejó la vida.

Su muerte fue una secreta

victoria. Nadie se asombre

de que me dé envidia y pena

el destino de aquel hombre”.