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LEY DE HUMEDALES – HERRAMIENTA PARA LA GESTIÓN AMBIENTAL

Los humedales conforman una parte fundamental del patrimonio natural, su conservación es vital para la supervivencia del ser humano ya que nos ayudan a modular las condiciones climáticas y el ciclo hidrológico.

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Por Germán Wiens
gwiens@revistaliberacion.com.ar
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Son una amplia variedad de ecosistemas como deltas, esteros, bañados, lagunas, costas marinas, entre otros ecosistemas que se sostienen, permanentemente o por determinado período, bajo el agua.

Estas tierras inundadas temporal o permanentemente tienen al agua como elemento clave que define sus características físicas, vegetales, animales y sus relaciones. Se distinguen también por las características particulares de sus suelos y por la presencia de plantas y animales adaptados a sus períodos de anegamiento y sequía.

La Convención sobre los Humedales, también conocida como Convención de Ramsar, es un tratado internacional suscripto en 1971 en esa ciudad iraní, aprobado por la Argentina mediante Ley 23919 (t.o. Ley 25335). Su misión es su conservación y uso racional mediante acciones locales, nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo.

El término humedal se refiere a toda área terrestre que está saturada o inundada de agua de manera estacional o permanente. Entre los humedales continentales se incluyen acuíferos, lagos, ríos, arroyos, marismas, turberas, lagunas, llanuras de inundación y pantanos.

HUMEDALES EN ARGENTINA

Se estima que nuestro país cuenta con 600.000 km2 de humedales, lo que representa el 21% de todo el territorio nacional (contando solo la parte continental). No se sabe con exactitud cuántos hay, su extensión ni su estado de conservación y destrucción, por ello, es fundamental que se realice su inventario.

La extensión y variación del territorio nacional hace que tengamos una gran diversidad de humedales en zonas urbanas y rurales. En el noreste del país hay más humedales que en regiones áridas, pero en todos los casos estos cumple un rol esencial. Se incluyen: lagunas altoandinas, mallines patagónicos, turberas fueguinas, pastizales inundables, esteros y bañados principalmente en el litoral, albuferas, rías y marismas.

En nuestro país, los esteros del Iberá y los bañados del río Dulce y la laguna Mar Chiquita, entre muchos más, son calificados, como sitios Ramsar. El emblemático Iberá tiene una extensión aproximada de 1.300.000 hectáreas, superficie en la cual vive gran cantidad de especies acuáticas, aves, reptiles y mamíferos y abundante flora lacustre, en donde hay numerosas áreas pertenecientes a sectores privados nacionales y extranjeros que suelen dificultar algunas actividades de protección y cuidados de la biodiversidad en el área.

POR QUÉ PROTEGERLOS?

Los humedales, como todo sistema dinámico, no están exentos de riesgos y amenazas: desarrollo inmobiliario e infraestructural, fenómenos climáticos extremos, agricultura intensiva, introducción de especies no autóctonas, instalaciones industriales no controladas y sus residuos, como así también el desarrollo turístico sin planificación ni control. Todo pensado desde el lucro individual.

Cualquier tipo de contaminación puede ser peligroso porque los humedales son las principales fuentes de reposición de los acuíferos, por eso son considerados los riñones del planeta. Los humedales son parte integral de los sistemas naturales que hacen posible la vida en la tierra, el 40% de la biodiversidad mundial vive o se reproduce en ellos.

Estos ecosistemas ayudan a mitigar los efectos que provocan las sequías, colaborando con la protección contra los incendios. Al mismo tiempo sirven para el control de inundaciones. Amortiguan los impactos de las lluvias, actúan como esponjas, absorbiendo el agua de las precipitaciones y las crecientes de los ríos, son la primera línea de defensa contra las tormentas, reduciendo el impacto de las olas.

También desempeñan funciones en la mitigación del calentamiento global, retienen y almacenan agua, encontrándose ésta disponible para consumo humano, producción y sostenimiento de la vida silvestre.

Muchas poblaciones se han asentado históricamente en zonas de humedales, porque generan gran variedad de productos que varían desde los alimentos básicos como el pescado, hasta la madera de construcción, leña, aceite vegetal, sal, plantas medicinales, tallos y hojas para la fabricación de tejidos, y forraje para animales. Desarrollando a la vez en esos conglomerados un rico y diverso patrimonio cultural.

HUMEDALES E INCENDIOS

Mencionamos que sirven como protección contra los incendios. En cuanto a los recientes ocurridos en la provincia de Corrientes debemos ser un poco mas específicos.

De no haber existido el ecosistema Iberá, los incendios hubiesen arrasado con toda la provincia (no sólo con el 12%). Fueron el mejor corta fuego natural que evitó el avance de las llamas. Sin la debida protección de los humedales, se obstaculiza el control de los focos de incendio, reiterando la necesidad de que se establezca un presupuesto mínimo destinado a su preservación.

Se registraron más de 7000 focos, los cuales arrasaron con más de un millón de hectáreas, el equivalente a a 50 ciudades de Buenos Aires consumidos por el fuego.

Los incendios se pueden generar por diferentes motivos, tal como intereses agropecuarios (renovación de pastura a través de la quema del campo), negocios inmobiliarios y mineros. También los hay accidentales como las chispas producidas por el deficiente sistema de transporte de energía eléctrica.

Según datos del informe sobre manejo del Fuego del Ministerio de Ambiente y Desarrollo sostenible, el 95% de los incendios forestales en Argentina son producidos por intervenciones humanas. También hay falta de regulación y prevención del Estado. En Corrientes prácticamente nula. La provincia más forestada sin autobombas, brigadistas, aviones, ni helicópteros hidrantes y rechazando la Ley de Humedales.

LEY DE PRESUPUESTO MÍNIMO

Es la denominación del proyecto que establece un presupuesto mínimo a asignarse a la conservación, protección y el uso sustentable de los humedales, previéndose la creación de un inventario de estas áreas nacionales y la restauración ecológica de las degradadas.

Por esto, las áreas y zonas de humedales que sean objeto de incendios deberán ser inmediatamente restauradas y creandose el fondo nacional de humedales.

En los últimos diez años se presentaron numerosos proyectos en el Congresos, muchos de los cuales fueron perdiendo estado parlamentario. Es imperativo que se trate inmediatamente, las soluciones no son mágicas y no van a venir por la vigencia de una ley pero es el primer paso para avanzar y a la vez cumplir con los compromisos internacionales y el medio ambiente.-