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LA HISTORIA LA CONSTRUYEN LOS PUEBLOS Y LA ESCRIBEN LOS QUE MANDAN

“QUIEN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO”

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Por Ramón A. Salazar
(el negro)
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Está claro que para recuperar lo perdido, es necesario poner en acto una democracia real, que represente los intereses del Pueblo y de respuesta a sus necesidades, entramando en las decisiones del gobierno la Justicia Social, de forma tal que la política asuma de “motu propio” el valor humano trascendente jerarquizando al Estado de Derecho, para desde lo institucional establecer un orden que tenga por finalidad la “Unidad nacional”…y “promover el bienestar general” como está expresado en el preámbulo Constitucional.

No es “chicharrón de vizcacha” trasuntar en realidad el enunciado de la Carta Magna Nacional, porque desde la fundación de la “nueva y gloriosa Nación”, su declarada proposición de “Unidad” colisiono los intereses emergentes de él acto independentista, entre los propios actores.

Sin dudas, la crisis existencial entre el “patriciado” antes anexado a la “Corona”, encontró su sobrevivencia, después de “limpiar al Virrey Cisneros”, e independizarse de España, asumiendo ser herederos naturales del poder, librados de toda interferencia colonial, conforme se patentiza en la 1ra. Junta de Gobierno, prefigurando “ipso facto” un “modelo” independentista autocrático, que en “menos que canta un gallo” lo sacó a Mariano Moreno del nuevo esquema “post virreinal”, para verlo después naufragar ante de llegar a destino en un viaje sin retorno.

Luego serán “Unitarios y Federales” los encargados de marcar un prototipo de Estado, el primero de los nombrados asentado en un proyecto centralista portuario “exclusivo y excluyente”, que causó uno de los saldo negativo más importantes con la secesión de Uruguay de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el alzamiento de Artigas contra los “próceres porteños”, que no permitían la integración política, manteniendo supremacía sobre las demás provincias, a las que negaban participación en sus determinaciones, a la par de usufructuar con exclusividad el puerto de Buenos Aires, por donde se realizaba el comercio con el exterior.

En ese contexto de división, José Gervasio Artigas, funda la Liga de los Pueblos Libres o Unión de Pueblos Libres en 1814 conformada por la Banda oriental del Uruguay y las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. El objetivo o propósito de esta “Liga” era derrotar a la Junta Revolucionaria.

Este desajuste institucional anárquico, va a colapsar el 3 de febrero de 1852 cuando el entrerriano Justo José de Urquiza al mando del “Ejercito Grande” compuesto por fuerzas de Brasil, Uruguay y las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe y los unitarios exiliados, derrotan al ejercito de la Confederación Argentina comandado por Juan Manuel de Rosas.

Dando lugar después del “Urquisismo” a los gobiernos de Mitre, Sarmiento, Avellaneda y por último Roca -12 de octubre de 1898 – 12 de octubre de 1904-, todos adosados ideológicamente a la mácula liberal y cortados “por la misma tijera”, hasta que en la escena aparece el radicalismo y Leandro N. Alem con su joven sobrino Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Irigoyen, alias “el peludo”, quien en 1930 cursando su segundo mandato presidencial es derrocado el 6 de Septiembre, por el golpe de Estado ejecutado por militares y civiles encabezado por el Tte. General José Félix Uriburu, -dictador marca taca- dando nacimiento a lo que se denominó la “ Década Infame”. Abarcando el período de 1930-1943-.

El golpe de estado de 1943, frustró la posibilidad de que el conservador Robustiano Patrón Costa sea futuro presidente de la Nación.

No todo fue en vano en éste desgaste institucional, porque el gobierno de facto instaurado en 1943 escondía entre sus integrantes a un “milico” diferente, capaz de concebir el proyectó que daría nacimiento a una “Nueva Argentina”, desplegando con su accionar desde la Secretaría de Trabajo y Previsión una acción de reivindicación social transformadora, mensaje que llego a lo medular del corazón y la mente del sujeto que cohabitaba el meridiano social de la postergación excluyente, donde la segregación está inserta en una realidad donde “el barro se subleva”, que supo a la hora señalada asumir su parte de responsabilidad histórica, tomando protagonismo al mostrar el rostro sin fisuras del trabajador ignorado, que aunando convicciones fue capaz de generar un 17 de Octubre de 1945 revolucionario, diciéndole a los dueños ocultos de la Argentina, que por la tangente del poder asomaba la figura del líder que los representaba e injustamente sus propios camaradas mantenían prisionero, a punto tal que las “féminas” marcaban presencia gritando: “Sin corpiño y sin calzón, somos todas de Perón”, las mismas que años después, -rindiéndoles culto-, exaltamos en las manifestaciones callejeras diciendo: “Mujeres, mujeres, mujeres son las nuestras, mujeres peronistas las demás están de muestra”, éramos en ese tiempo jóvenes empoderados ideológicamente que poníamos en nuestras bocas frases de lucha desafiante contra los dictadores usurpadores del poder diciendo con “voz en cuello”: “Aquí están, estos son los soldados de Perón”, poblando las calles para exigir la repatriación del General que soportó el exilio desde septiembre de 1955 a 1972, por obra y desgracia de los reiterados autogobiernos golpistas y sus aliados partidocráticos seudo democráticos oligarcos-conservadores que actuaban en una misma línea de exacerbación antiperonista.

Es decir, eran tiempos donde la canalla antinacional, condenaba a Perón por reconocer derechos a los trabajadores integrándolos con justicia social a una misma Patria, el correlato de semejante dislate, se completaba con la proscripción electoral del Justicialismo desde 1955 a 1973 donde recién pudo participar de elecciones presidenciales y consagrar una “astilla del mismo palo” eligiendo “al Tío” Héctor Campora, quien a poco de asumir la presidencia renunció, permitiendo que en legítima contienda una abrumadora mayoría, -con Perón afincado definitivamente en su tierra-, votara a quien regresaba del exilio, otorgándole el 3er. mandato de Presidente Constitucional de la Nación.

SI EL PASADO TE CONDENA, LIBERARSE ES COSA BUENA

La historia no miente, salvo “si la escriben los que mandan, pero, hay otra historia” la real, esa marca la agenda, te hace poner “los pies en tierra” y ayuda a comprender que el “hombre NO es hermano del hombre” cuando esclaviza, cuando niega derechos, o cuando se comporta como un “dios terrenal” dominando el sistema de convivencia, que abreviando el discurso, está impreso en el capitalismo aberrante carente de moral, que se comporta como animal salvaje devorando su presa, que para el caso, no tiene límites, porque bajo el manto de diferencias políticas-ideológicas intentan justificar sus crímenes de lesa humanidad, promueven invasiones, matan indiscriminadamente, cooptan mercados, y para colmo de males declaman que lo hacen en nombre de la libertad y defensa de la democracia. Mencionar los nombres propios de los países imperiales, es tarea que dejo en manos del lector, cada cual debe agudizar su percepción y hacerse cargo de su elección.