Volver a la tapa

LA FUERZA DE LA ESPERANZA

Hay expectativas respecto de la posible candidatura de CK como Presidenta. Más allá de su decisión, hay que organizarse por un proyecto de país que nos permita recuperar la ilusión y la alegría.

Foto del Autor
Por Germán Wiens
Logo

Los acontecimientos se suceden con velocidad asombrosa y nos acortan el camino hacia el 2023, así de simple, ¡Hay 2023!!!, con el número de año se conoce el acontecimiento electoral en que nos tocará a los argentinos disputar electoralmente, la finalidad de elegir entre otras cosas Presidente. Digo esto, porque ahora el Mundial de fútbol nos mantendrá ocupados durante un mes, con el sueño de que Argentina sea campeón del mundo. Sabemos que no es poca cosa que el Presidente logre una foto en el balcón con Messi y la plaza llena de banderas patrias. Pero no olvidemos que también puede suceder que no lo logremos (bueno los jugadores, si ganamos somos todos, si pierden son ellos), en ese caso la lectura será diferente. Lo importante es que durante un mes la inflación que todos los días nos carcome el bolsillo “será más sensación que realidad”. Pasado el mundial las fiestas de fin de año, viene enero con las rutas llenas de “clasemedieros”, que se olvidaron que tienen “vacaciones pagas” gracias a un Presidente llamado Juan Domingo Perón. Y muchos de ellos viajan en un auto comprado gracias a la gestión de la ex Presidenta Cristina Kirchner. Igual las vacaciones serán un desenchufe para los más protestones de la sociedad, que, aunque los precios están por las nubes igualmente se hacen de los medios para vacacionar, descanso merecido que todos debieran poder tener. De los ricos ni ocuparnos, tienen su descanso cuando lo desean. El problema es que millones “la verán por TV”.

Cristina, como siempre Cristina, salió a la cancha primero en la UOM y luego en el acto de la Militancia, que al escribir esta nota aún no se realizó, pero tenemos enormes expectativas. El operativo clamor está en marcha. En los actos, en los grupos de WhatsApp, en las redes resuena un grito que pronto será estruendo: “Cristina Presidenta”.

Pareciera que es la única posibilidad que tenemos de construir un Frente de Unidad, del que quizá alguno se excluya o quede afuera o se vaya aliar al enemigo, pero de lo que estamos seguros es que lo que no quedará afuera de un Frente encabezado por CK, son las banderas. «Me sumé a las luchas políticas con convicciones que no pienso dejar en la puerta de la Casa Rosada», nos decía Néstor Kirchner el 25 de mayo 2003 cuando asumía la Presidencia de la República, promesa ampliamente cumplida.

Aunque “siempre está la posibilidad de que Cristina juegue otra carta”, debemos entender que, si depositamos en ELLA la conducción estratégica del Movimiento, sus decisiones deben ser acatadas desde el primero hasta el último militante. No se trata solamente de una metodología de conducción que siempre imperó en el Peronismo, horizontalidad en la discusión verticalidad en la decisión, sino también de una cuestión de inteligencia política.

Las PASO que si o que no. Que convienen o no, debemos actuar sin careteos, porque el tema de que son muy costosas, no puede ser argumento válido en democracia. Lo que debe estar claro es que si se realizan deben ser con posibilidades para la más amplia participación, boleta grande para todos. La derecha se viene con todo, tienen sus problemas internos y no los niegan ni los esconden. Tienen claro que no importa cómo, deben estar en segunda vuelta y así hacerse con el gobierno.

¿Qué esperamos desde el campo nacional y popular? Básicamente que nuestros dirigentes estén a la altura, para asumir compromisos quienes deban hacerlo y al mismo tiempo realizar los renunciamientos, especialmente de aquellos que deben entender que no se puede supeditar el destino común a sus apetencias personales. Es necesaria una honesta autocritica que exhiba humildad política, porque las mayorías populares sienten aún empatía por el gran Movimiento Nacional que produjo las grandes transformaciones y generó derechos en la Argentina.

El sociólogo brasileño Celso Rocha de Barros, señaló que “quizás nosotros, como país, ya no tenemos el nivel de inteligencia colectiva, el sentido de la responsabilidad y el carácter necesarios para hacer algo así”, siempre refiriéndose a Brasil. Si no hacemos las cosas como corresponden, abriéndole el camino a la derecha, bien podemos adoptar el concepto para Argentina.

En 2019 la ex Presidenta, presentó “Sinceramente” y pronto anunció la candidatura de Alberto Fernández, juntos emprendieron un movimiento de aproximación hacia antiguos “adversarios y ex-aliados” y fueron construyendo un amplio frente de oposición al Macrismo. Comenzaron con los gobernadores peronistas y dirigentes territoriales, incluso con aquellos que habían coqueteado con el macrismo. Restablecieron puentes con los “jefes” de los movimientos sociales. Se cedieron candidaturas por “derecha e izquierda”. Entre esas candidaturas se filtraron algunas que mejor ni hablar.

Ubicándonos en la realidad de ese momento, 2019, que es como deben analizarse los acontecimientos pasados (Cristina dixit), podemos concluir que se hicieron las cosas bastante bien, articular, negociar y hacer campaña. Se construyó un gran Frente opositor capaz de ganar las elecciones y así sucedió. Alberto fue consagrado Presidente de la mano de la conductora del espacio. A entender del autor de esta columna, no se pudieron superar los límites de la construcción plural planteada y dar un rumbo certero al gobierno. Quizás el Presidente no entendió que sus políticas debían pivotear sobre las estrategias fijadas por la conductora del movimiento. Y esto no significaba restarse poder, por el contrario, es como se maneja una coalición en el gobierno. Sobre los espacios de poder que ocupa cada uno de los sectores siempre debe haber una conducción única.

Cuando vemos a los compañeros discutiendo la posibilidad del regreso derechozo, les pedimos UNIDAD. Ahora tienen la responsabilidad o el reto de reconstruir un Frente debilitado en un país que no la está pasando bien y se radicaliza hacia la derecha. Menuda tarea en tan poco tiempo, dar un rumbo a un gobierno formado por una coalición heterodoxa y fortalecer esa coalición. Todo ello exigirá superar los límites de la primera versión Frente todista.

No debemos olvidar la elección de medio término 2021, que nos hizo comprender que no hay margen para el error, ni en función de gobierno ni en función electoral, porque todo absolutamente todo se le factura al Gobierno. Hasta pareciera que el gobierno es el responsable de la pandemia, cuando en realidad se hizo lo que había que hacer y más, para paliar el mal epidémico. Y en el tema electoral la elección de candidatos debiera ser una ingeniería muy cuidadosa, distrito por distrito. Analizar las representaciones de tal manera que garanticen el triunfo, no pequeñas victorias internas que finalmente perjudican el resultado general. Y reiteramos, sino es posible listas de unidad, permitir la más amplia participación de los compañeros que deben garantizarse cruzadamente su permanencia en el espacio, aunque salgan derrotados en la disputa interna.

Pedimos mucho, lo sabemos, la responsabilidad de la hora así lo exige, pero los que nada tenemos ni nada pretendemos, lo mínimo que les exigimos a nuestros conductores y referentes es que sepan dejarnos un legado de grandeza y no la derrota producto del egoísmo.

Volvemos al principio para reafirmar el compromiso con Cristina, nos puede gustar más o menos, podemos sostener que cometió errores, incluso cuestionar algunos nombramientos candidaturas y hasta actos de su gobierno, lo que no podemos ignorar al momento de disciplinarnos detrás de CK es que, ELLA es quién representa al Peronismo, a ese Peronismo que quieren castigar. Cuando persiguen a Cristina, nos persiguen a todos, cuando intentan matarla es a todos. No van contra ella van contra lo que representa, van contra el peronismo. Como en el 55, como la plaza bombardeada, como en León Suárez, como las proscripciones, el exilio de Perón, el cadáver de Evita, los 30 mil compañeros desparecidos. No es un discurso melancólico y nostálgico, es ejercicio de la memoria para la construcción del futuro.

Compañera Cristina, haga lo que tenga que hacer con todos los compañeros y compañeras, especialmente aquellos que tengan representación territorial. Así recuperaremos la alegría. Nuestra fuerza es tu fuerza. ¡¡LA FUERZA DE LA ESPERANZA!!