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LA BUSQUEDA DE LOS DESAPARECIDOS CORRENTINOS (2004 – 2021) II

GOYA, EL GAFNEA Y LA UNIVERSIDAD

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Por Pablo Andrés Vassel
pvassel@revistaliberacion.com.ar
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La búsqueda en archivos y cementerios permitió trabajar en el Cementerio de Goya, donde se trata de ubicar la inhumación de una mujer arrojada al Paraná con todas las características de ser asesinada por su militancia política, que hasta el momento no ha dado frutos pese a la incorporación a la búsqueda del G.A.F.N.E.A. (Grupo de Antropología Forense del Nordeste), que surgió de un acuerdo realizado entre el E.A.A.F. y la Universidad Nacional del Nordeste.

La constitución del GAFNEA recoge lo mejor de la historia universitaria argentina, donde las casas de altos estudios se vinculan con las necesidades de su medio e intentan vincular a su alumnado de la carrera de Criminalística, con la realidad y la trágica historia del paso de la dictadura cívico militar por la región.

LA INICIATIVA LATINOAMERICANA DE ANTROPOLOGIA FORENSE

Una de las últimas tareas que realizamos en la materia, durante el 2.007/8 fue el armado de un dispositivo de toma de muestras de cada familiar de un desaparecido que viviera en Corrientes. Con la participación del Banco de Sangre de la Provincia a cargo del Dr. Luciano Pisarello. Se recorrió casa a casa y se pudo garantizar la toma de centenares de muestras en el marco de la “Iniciativa Latinoamericana de Antropología Forense” realizada en tres países: Argentina, Perú y Guatemala y financiada por el Congreso de los Estados Unidos. Esa toma de material genético permitió intensificar el proceso de búsqueda e identificación de los desaparecidos de nuestro país, al utilizar en forma masiva la técnica del ADN. Esta tarea permitió que por nuestros días el E.A.A.F. convoque a familiares de desaparecidos a seguir aportando muestras de sangre, ya que se encuentran 600 cuerpos obtenidos de distintos cementerios del país, del cual se ha procesado su ADN, pero faltan muestras de familiares para su comparación.

Es por ello que si cualquier lector conoce a un familiar de alguna persona desaparecida que a la fecha no aporto su muestra de sangre, una simple gota, hay que invitarlo a que lo haga y se comunique al 0800 3453 ADN (236).

Durante los cuatro años presentamos películas y documentales, muestras fotográficas y charlas por expertos en distintos lugares de la provincia.

LAS BUSQUEDAS EN LA CIUDAD DE MERCEDES

Párrafo aparte merece la búsqueda en Mercedes. Con la recuperación de la democracia, la Legislatura de Corrientes creó una comisión investigadora sobre los crímenes de la dictadura. SI bien nunca se pudo recuperar ese trabajo y sus conclusiones, algunas piezas sueltas en poder de familiares y militantes nos permitió saber que en 1.984 se había realizado una excavación en el Cementerio de esa localidad por parte de efectivos de la Policía Provincial y luego que aquella Comisión lo solicitara en el Juzgado de Instrucción de Curuzú Cuatiá.

 Durante 1.977 a la altura del Paso Meza, en el Rio Miriñay se encontraron tres cuerpos enrollados con alambres y bloques de piedra. Una bajante excepcional del río y la pronta denuncia de un puestero de la zona permitió recuperar los mismos, que fueron llevados al Hospital de Mercedes y luego de algunas horas para tomar malas fotografías de los cuerpos, inhumarlos en el cementerio local. Las actas policiales son igualmente muy poco claras y nunca se determinaron con exactitud los tres lugares. Hubo que hacer un enorme trabajo previo de rastreo, entrevistas e investigación. La devolución por parte del Juzgado del cráneo que se encontraba en su poder permitió 12 años después identificar como perteneciente a Pantaleón Romero, dirigente de las ligas agrarias de Perugorria que fuera secuestrado de su casa en el mismo día que Antonio Olivo y con poca diferencia con Justo José Peloso.

Desde ese momento y con la activa participación de la Comisión de la Memoria de Mercedes y de muchas personas de esa ciudad se profundizaron las tareas y en noviembre del año 2.019 se realizaron nuevas excavaciones, con el levantamiento de dos cuerpos, sin identificación a la fecha y que esperamos que una vez finalizada la pandemia se pueda proseguir.

Como se ve un esfuerzo enorme de muchas personas: funcionarios, militantes, ciudadanos y profesionales dirigidas a entregar a las familias los restos de sus seres queridos. No es fácil, ya que la dictadura sistematizó métodos para que la desaparición fuera permanente y las secuelas del miedo y el espanto permanecieran por generaciones. Cada vez que se logra una identificación se le arranca una desaparición al terror y es en medio de sensaciones muy ambiguas, ya que se llora como todo duelo. En definitiva, es la confirmación de una muerte y un crimen, pero se celebra la vida y la lucha que permitió encontrar a los compañeros y compañeras que el terror quiso borrar de la historia.