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INTERNA JUSTICIALISTA

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Por Germán Wiens
gwiens@revistaliberacion.com.ar

Por lo que se escucha en reuniones de compañeros peronistas de diferentes agrupamientos, “el optimismo” (así entre comillas) estaría en la pronta elaboración de un cronograma electoral “tentativo” para la elección de autoridades partidarias y candidatos para las próximas elecciones generales. La idea del Interventor Partidario del 21 de marzo se cayó por imperio de la realidad, tal vez si hubiera aceptado de entrada las internas conjuntas, ya estaríamos calentando los motores. 

Algunas agrupaciones internas, cada una por su lado, hacen su militancia. Institucionalmente el Partido no existe.  Me refiero con esto a la presencia Partidaria opinando de políticas públicas del gobierno provincial, o debatiendo con los legisladores cuál es la posición política más adecuada, el mensaje de los representantes respecto a temas muy actuales como el presupuesto, la distribución de vacunas o el aumento del boleto. Algunas voces aisladas, nada contundente. La Unidad Básica, aquella célula político social, que siempre hizo grande al Peronismo pareciera que desapareció. No pueden burlarse las aspiraciones que reclaman las bases del Movimiento, que exigen una estructura interna capaz de contener la unidad conceptual del Peronismo, bajo una conducción ejercida por los más representativos y capaces.

 Los cuadros y militantes peronistas deben movilizarse para romper la atonía actual, que dispersa y detiene la acción de conjunto.

Tenemos establecido que institucionalmente somos un Partido político y estratégicamente un Movimiento de Liberación Nacional, esta aclaración debe servirnos también para comprender el sentido de los agrupamientos internos que componen el Movimiento y finalmente deben confluir, por necesidad electoral, en el Partido o en el Frente que éste conforme. Porque en última instancia ahí es donde todos estaremos contenidos, todas las agrupaciones de base, y también aquellas que con poca base y mucha superestructura pretenden erigirse en quienes legitiman a los compañeros que deben cumplir las diferentes funciones. Es posible hasta que lo logren, que se queden con cargos, canonjías o pequeñas estructuras de poder que al final no sirven para nadie, nada más que a la dispersión y terminan jugando para el enemigo político. QUIEN QUIERA ERIGIRSE EN CONDUCTOR DEBE CONDUCIR TODO, QUEDARSE CON UN PARTE (una elite, una orga o agrupación) LO PONDRA EN LA CONTRAPARTIDA DE LA TAREA QUE PRETENDE REALIZAR. LO MISMO LE CABE AL QUE PRETENDA SER CANDIDATO. “El grupo es doblemente grupo”.

EL DEDO NO ALCANZA

 La organización, esa que vence al tiempo, debe conformarse con los compañeros, en las responsabilidades de conducción, de manera democrática, eso es de abajo hacia arriba, ahí sí, constituida esa conducción, las decisiones que adopte deben descender hasta el último hombre y acatarse disciplinadamente. Como enseñaba Perón el mandato representativo tiene características ascendentes y la conducción debe tener sentido vertical de arriba hacia abajo. Esto no es sólo metodología, es inteligencia política expuesta por el Conductor.

 Debe haber internas, con el dedo no alcanza. Hay que mirarse en el espejo detenidamente y nos ha de devolver la imagen del PJ correntino, como si nada hubiera pasado, con las mismas falencias, la misma dispersión que en años anteriores, tal vez peor. Muy poca autocrítica, la mayoría de “la vieja” dirigencia no la va hacer y “la nueva” tiene los mismos vicios y algunos perores.

Si la visión la ponemos en lo estratégico la voluntad debe dirigirse a la consecución del gobierno de la provincia. Pensar en pedir un cargo mayor para negociar uno menor o proclamarse candidato para posicionarse hacia adelante no le sirve a nadie; como tampoco le sirve al peronismo aquél que, ocupando hoy una banca o una posición de privilegio otorgada por los compañeros, no esté en la primera línea poniendo la cara y hasta sacrificando posicionamientos. Sino aprendemos que los cargos no son para cubrir apetencias personales sino para satisfacer intereses del conjunto, no estaremos ofreciendo alternativa de poder para ningún correntino. Nadie quiere votar malas copias, digamos un conservador individualista dentro del Peronismo, para eso votamos al original. No es posible repetir errores que nos han llevado de fracaso en fracaso.

LA UNIDAD

Igualmente debemos marchar juntos. No es posible uniformar el pensamiento, ni siquiera es una consigna posible o deseable, pero está claro que se debe estrechar filas, definir quiénes somos. Lo que quiero significar es que la Unidad (o al menos consensos básicos) debe ser previa a la interna, sin renunciar a ésta. Cuando cada espacio interno va por la suya, el que sufre las consecuencias de que las cosas no se concreten o demoren en hacerlo, son todos los compañeros, que día a día se presenta ante el real perjudicado, el pueblo de la provincia.

 La intervención partidaria, no es judicial, meramente instituyente. Es política, designada por autoridad política, con trayectoria militante y debe conducir no solo hacia la interna sino hacia la unidad, anterior al acto eleccionario interno, de tal manera que permita la subsistencia posterior al mismo. Debiera el Interventor aprovechar, en beneficio del conjunto, el respaldo obtenido de gran parte del Peronismo y conducir más allá de pensar solamente en el acto eleccionario interno, la posibilidad de criterios de emergencia siempre está vigente.

Las elecciones generales, provinciales municipales y nacionales son entre agosto y octubre de este año, contamos las PASO que pareciera se realizan y si bien es muy importante tener la legitimidad partidaria para poder competir con mayor solvencia y los candidatos caminando y haciendo propuestas, también es importante que esa legitimidad sea reconocida por todos. Ese es el trabajo antecedente y el tiempo nos apremia, no todo es pedirle al gobierno nacional, por las afinidades existentes, también debemos ofrecerle al mismo las garantías de que Corrientes puede, después de mucho, estar integrada.    

  Los acuerdos entre dirigentes son parte de la política y no deben ser para evitar la puja interna, sino para reducir razonablemente, los riesgos posteriores. Lo que debe pensarse en la realización de los consensos, es que una cosa es el acuerdo, alianza o concertación en pos de la unidad y una muy diferente es el contubernio dirigencial, que sirve a muy pocos y, en definitiva, como demuestran las experiencias anteriores, en vez de acercarnos al poder, nos alejan del mismo.

 Estamos hablando de política, de la necesidad de la toma del Poder para la realización de ideales y por tanto el pensamiento y el accionar deben estar puestos en el conjunto, en la necesidad de consolidar el Movimiento, de evitar actitudes disolventes o alentar la división. El Peronismo es inalienable e intransferible, puede entenderse como un “bien de familia”, pero entendiendo que la familia somos todos, no solo algunos que circunstancialmente ocupan la posición privilegiada de la conducción.

Evocando a Perón, aunque a muchos les disguste es actualidad, recordemos que él mismo instituyó al pueblo como su único heredero. «El Justicialismo no es un hombre, es una doctrina”. “La organización vence al tiempo”. “El conductor siempre trabaja para los demás, jamás para él». “Mandar no es lo mismo que conducir”. Y podríamos seguir emitiendo conceptos. Sólo hace falta leerlo, subordinarse a su pensamiento. El Peronismo no puede entenderse como una singularidad, ni un bien personal, ni propiedad, ni herencia vacante. El Peronismo debe entenderse como estrategia comunitaria, no solo para los peronistas sino para todos los argentinos. No es un club de amigos. Por ello los objetivos individuales, de ser necesario, deben ser ofrecidos en generosa renuncia, Evita nos enseñó el camino, Cristina lo siguió. Las faltas de altruismo, en nuestro movimiento suelen ser sometidas al sacrificio.