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EL PROCESO DE DISOLUCION DEL RADICALISMO Y EL AVANCE REACCIONARIO DE LA DERECHA NEOLIBERAL

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Por Norberto Soto
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Cuando nuestros enemigos hablan de democracia, tienen en sus mentes la idea de una democracia estática, quiero decir, de una democracia sentada en los actuales privilegios de clase… De esto modo llegaríamos a la conclusión de que el futuro Congreso representará un régimen democrático si triunfan los privilegios de la clase hasta ahora dominante, y que representará un régimen dictatorial si, como estoy seguro, triunfan en las elecciones las masas de trabajadores que me acompañan por todo el país” (J.D.Perón, mensaje del 12/02/46).-

BREVE ANALISIS DEL PROCESO DE DISOLUCION POLITICO-IDEOLOGICO DE LA UCR

El resultado de las PASO de setiembre de 2021, llenó de satisfacción triunfalista a los pre-candidatos de JUNTOS POR EL CAMBIO, quienes el 14 de noviembre pasado tuvieron que dirimir con los candidatos del FRENTE DE TODOS la renovación parcial de la Cámara de Diputados y del Senado de la Nación. Lo concreto es que, en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias se eligió con el voto popular en cada frente electoral (JUNTOS POR EL CAMBIO, FRENTE DE TODOS, ETC.), no sólo a los candidatos para las elecciones generales, sino y esto es importante, se hizo público cuál es la supremacía política de cada partido en los frentes electorales. El tema no es menor, en el caso de la UNION CIVICA RADICAL que, a la luz de los resultados en los principales distritos electorales del país, terminó fagocitada por los candidatos del PRO (Propuesta Republicana) de Mauricio Macri, lo que en buen romance significa que, el Radicalismo como fuerza política se encuentra en franco proceso de disolución político-ideológico, falto de aquella identidad política que supo imprimirle en sus orígenes Leandro N. Alem e Hipólito Irigoyen y más recientemente Raúl Alfonsín.

Esta referencia, tiene su fundamento en los resultados electorales de las PASO en los principales districtos electorales del país: Capital Federal, Buenos Aires y Córdoba. En la Capital Federal triunfó la pre candidata por el PRO al Senado María Eugenia Vidal; en la Provincia de Buenos Aires el precandidato por el PRO al Senado Diego Santilli sobre el precandidato radical Facundo Manes, y por fin, en Córdoba, el precandidato por el Frente Cívico al Senado Luis Juez (apoyado por la impresentable Patricia Bullrich) sobre el precandidato Radical Mario Negri, esto es, nada más y nada menos que sobre el presidente del bloque Radical en la Camara de Diputados de la Nación.

El giro del Radicalismo hacia la derecha neoliberal no es nuevo, ya lo hizo en oportunidad del gobierno de la ALIANZA liderado por Fernando de La Rúa, quien tras su ruptura con el FREPASO, terminó llevando al país hacia fines del año 2001 al desastre del endeudamiento externo, la pobreza y la indigencia extrema, a la hiperinflación galopante y cuyo colofón fue el estado de sitio, una brutal represión con más de veinte muertos y la fuga de la Casa de Gobierno antes de concluir su mandato constitucional. Una de las que se fugaron en medio de la ira y del repudio popular fue la impresentable Patricia Bullrich, en aquellos tiempos Ministra de Trabajo y hoy presidenta de Propuesta Republicana.

Pero quizás, el punto de inflexión más grave del giro del Radicalismo hacia la derecha neoliberal fue, el resultado de la Convención de Gualeguaychú del mes de marzo de 2015, en cuya oportunidad la fracción más reaccionaria de la UCR liderada por Ernesto Sanz terminó acordando una alianza estratégica con la Coalición Cívica de Elisa Carrió y con la derechista Propuesta Republicana (PRO) liderada el rico empresario Mauricio Macri, quien fiel a sus orígenes y a sus intereses de clase desde siempre ha promovido la libre empresa, el libre comercio y la flexibilización laboral, un eufemismo con el cual desde marzo de 1976 se vienen arrasando las conquistas de la clase trabajadora argentina.-

En su primera experiencia electoral, la UCR tuvo una sorpresa desagradable para su pretensión de hegemonizar la alianza CAMBIEMOS. En las PASO del 9 de agosto de 2015, cuando se tuvo que dirimir la precandidatura presidencial para las elecciones generales del 25 de octubre de 2015, el PRO liderado por Mauricio Macri obtuvo la mayoría de los votos:81,33 %, quedando relegado Ernesto Sanz a un segundo lugar con un magro 11,10%. Esas elecciones demostrarían que, la clase media, tradicional sustento político-electoral del Radicalismo había girado en extremo hacia la derecha, exhibiendo en manifestaciones públicas su tradicional resentimiento clasista hacia la clase trabajadora y el Peronismo, ahora reducido a lo que denominan interesada e insidiosamente: el Kirchnerismo.

Es esa alianza política, la que le permitió al PRO –con la estructura electoral de la UCR a lo largo del territorio nacional-, catapultar a la presidencia de la Nación a Mauricio Macri y Gabriela Michetti en la segunda vuelta electoral (ballotage) realizadas el 22 de noviembre de 2015, cuando la fórmula de CAMBIEMOS (Macri-Michetti) triunfó sobre la fórmula del FpV (Scioli-Zanini) con el 51,34% de los votos válidos emitidos, con una exigua diferencia del 2,68% de los sufragios obtenidos por el FpV (48,66%). En las elecciones generales del 25 de octubre de 2015 había triunfado el FpV (Scioli-Zanini) con el 37,08% de los votos, sobre la fórmula de CAMBIEMOS (Macri-Michetti) que obtuvo el 34,15% de los sufragios.

Ahora bien, esa alianza política se fue fortaleciendo en el tiempo, con el fuerte respaldo del poder real (la burguesía agroexportadora, industrial y financiera), de los medios hegemónicos de la comunicación audiovisual (Clarín, Nación, TN, Radio Mitre, etc.), y de una de una pequeña burguesía timorata y genuflexa que, históricamente ha sido funcional al establishment dominante. Nada minó su fortaleza política, ni siquiera el gravoso e inmoral endeudamiento externo, la desindustrialización, el desempleo estructural, la inflación galopante que superó anualmente el 50%, y los altos índices de pobreza y de desigualdad social que ha dejado como herencia su gestión durante el período 2015/2019. Muy por el contrario, ratificando el común ideal neoliberal que une al Radicalismo con el PRO, nuevamente esta expresión política de la oligarquía y de los monopolios impuso sus candidatos para las elecciones presidenciales del mes de octubre de 2019. En efecto, para las elecciones presidenciales del 27 de octubre de 2019, la alianza CAMBIEMOS nuevamente promovió la candidatura presidencial de Mauricio Macri, esta vez acompañado no por un socio radical de la alianza sino, por el peronista converso Miguel Pichetto, una pata peronista que al decir del escritor y periodista Jorge Asís “tiene menos territorio electoral que una maceta”.

Como no podía ocurrir de otra forma, la desastrosa gestión económica y social de la alianza CAMBIEMOS, se tradujo en su derrota electoral en las elecciones generales del 27 de octubre de 2019, sin que fuera necesario el ballotage. Triunfó la fórmula presidencial del FRENTE DE TODOS: Alberto Fernandez-Cristina Fernandez de Kirchner con el 47,79 % de los votos válidos, seguido por la fórmula de CAMBIEMOS (Mauricio Macri-Miguel Pichetto) con el 31,80% de los sufragios. Y a la vez, el FdT logró un amplio triunfo electoral en la Provincia de Buenos Aires, histórico bastión electoral del Peronismo, derrotando en forma terminante a la entonces gobernadora María Eugenia Vidal (referente del PRO).

Llegamos así a las PASO de setiembre de 2021 para la renovación parcial del Congreso, en cuya oportunidad, los pre-candidatos de CAMBIEMOS han obtenido un sorprendente pero no inexplicable triunfo electoral sobre los pre-candidatos del FRENTE DE TODOS, pero con algo que ya no constituye sorpresa. En los principales bastiones electorales del país (Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba) han triunfado los precandidatos del PRO (Diego Santilli, María Eugenia Vidal y Luis Juez) sobre los precandidatos de la UCR. De esa forma, se ha ido diluyendo la identidad ideológica y la tradición política del Radicalismo como expresión del campo popular, en una alianza política suicida que quizás le pueda brindar en el futuro algún triunfo electoral, pero a costa de haber resignado su identidad política e ideológica de partido de un movimiento nacional y popular que, ha traicionado los ideales de Hipólito Yrigoyen y más recientemente de Raúl Alfonsín, algo que no les perdonará la historia a los responsables que mancillaron el rico historial del centenario partido de Alem e Yrigoyen.

EL RADICALISMO DE ECO-VAMOS CORRIENTES

Envalentonado por los triunfos electorales obtenidos en el curso de los últimos tiempos (las elecciones provinciales de junio de 2019, las que lo consagraron gobernador de la provincia en agosto de 2021 y las recientes PASO para la renovación parcial del Congreso), el Gobernados Gustavo Valdés no parece haber advertido que, sus triunfos electorales lejos de constituir un reconocimiento del pueblo correntino a su gestión de gobierno, han sido victorias pírricas frente a una oposición diezmada, resultado del estado de acefalía del PJ (la principal oposición política en la provincia), de un “frente electoral” construido de apuros, y de candidatos que en su mayoría no traccionan votos por sí, faltos de la conciencia y de la mística política del militante Peronista.

Sus recientes declaraciones en oportunidad de la Exposición Nacional de Razas llevadas a cabo en nuestra provincia en el mes de octubre de 2021, ponen al desnudo su incondicional alineamiento con el PRO de Mauricio Macri y con el modelo de país agroexportador-desindustrializado, históricamente defendido por la Sociedad Rural y por lo que institucionalmente expresa la tristemente célebre Mesa de Enlace (Sociedad Rural, CARBAP, CONINAGRO, y Federación Agraria Argentina). Ha dicho durante la campaña electoral que se asume radical admirador de la democracia de Raúl Alfonsín, pero se alinea políticamente con los intereses económicos concentrados con los cuales alguna vez confrontó Alfonsín durante su gestión al restablecer las retenciones hacia el año 1987, motivo por el cual fue abucheado por la concurrencia de la Sociedad Rural el 13 de agosto de 1989, cuando el presidente de la Rural Guillermo Alchouron públicamente lo increpó acusando al gobierno de “confiscar una parte sustancial del ingreso de la producción agropecuaria para cubrir el déficit de la ineficiencia estatal”. Pero si todo ello no fuera suficiente, en un acto de campaña públicamente elogió a Macri diciendo: “deseo que Macri gane porque los correntinos somos agradecidos…. Macri tiene una visión macroeconómica global que no la tiene nadie”. Se olvidó que nos dejó como herencia una deuda externa con el FMI de 44.000 millones de U$S, con vencimientos impagables y tasas usurarias de interés (hoy objeto de investigación), y una inflación galopante de más del 50% anual, lo que contribuyó a profundizar los índices de pobreza y de desigualdad social en perjuicio de nuestro pueblo. Falto de memoria histórica y de coherencia política olvidó aquella sentencia póstuma de Raúl Alfonsín para los Radicales: “Tenemos una limitación política: por un lado, el oficialismo y por el otro la derecha. No quiero demonizar a Macri, pero evidentemente piensa distinto a nosotros, no podría de ninguna manera estar sentado a la mesa donde nosotros discutimos la doctrina, la plataforma, los programas de gobierno. Después si quieren venir y votarnos, macanudo, no le decimos a nadie que no” (Raúl Alfonsín, reportaje de Página 12 del 10/09/2006). Y aquella definición formulada por Alfonsín en aquellos tiempos de la frustrada socialdemocracia, cuando el Radicalismo soñaba con constituirse en el tercer movimiento histórico: “Afirmamos con fuerza docente que el drama de surgir de nuestro pueblo, está en la lucha entre emancipación y vasallaje, entre la americanidad y el coloniaje, entre lo nacional y lo antinacional, entre autonomía y oligarquía, entre la Nación y la encomienda…” (Raúl Alfonsín. LA CUESTION ARGENTINA, pág. 190. Edit. Propuesta Argentina. Bs. As. 1980).

LAS MISMAS RECETAS DE UN PASADO OPROBIOSO DE INJUSTICIA SOCIAL NADA PARA LA CLASE TRABAJADORA

En este breve análisis del triste final de la UCR –políticamente diluido en un frente electoral reaccionario y antinacional- cabe recordar que, fueron ellos –en complicidad con la tristemente célebre revolución libertadora- los que en la Convención Constituyente de 1957 –de apuros y para evitar el fracaso de la Convención- incorporaron el Artículo 14 bis al texto de la Constitución liberal de 1853, el que en su parte pertinente dice: “el trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor… protección contra el despido arbitrario…”. Esta referencia histórica se impone en momentos que, en plena campaña electoral para las elecciones generales del 14 de noviembre, candidatos y referentes de JxC (Martín Losteau-UCR y Hector Stefani-PRO) presentaron al Congreso un proyecto de eliminación del régimen de indemnizaciones por despido y su reemplazo por un fondo de desempleo, similar al que instituyó el dictador Juan Carlos Onganía con la reforma introducida por el dictador Alejandro Agustín Lanuse y su socio Martinez de Hoz para los trabajadores de la construcción. Un viejo proyecto de las patronales empresarias, parte del arsenal desactivador del Derecho Laboral protectorio y del sistema de la Seguridad Social que, alguna vez fue orgullo no solo en nuestro país sino también en el resto de América Latina y del mundo.

Pero, y esto es lo importante para el pueblo y en particular para los trabajadores correntinos. Los candidatos que fueron postulados por ECO-VAMOS CORRIENTES para las recientes elecciones generales del 14 de noviembre (Eduardo Vischi-Gabriela Valenzuela y Manuel Aguirre, Sofía Brambilla y Carlos Gatti), tienen un objetivo claro y definido, sumarse a la coalición opositora en ambas cámaras del Congreso para avanzar en una política legislativa de duro ajuste fiscal, de profundización del endeudamiento externo y de flexibilización laboral, esto es, la desactivación del derecho del trabajo y de la seguridad social, proyecto que incluye la eliminación de las indemnizaciones por despido que contempla la Ley de Contrato de Trabajo (por despido incausado, por falta de preaviso, por razones económicas, por fuerza mayor, etc.), la aplicación generalizada de la “disponibilidad colectiva” (hoy limitada para las pymes) por la cual a través de los convenios colectivos se pueden eliminar y/o reducir derechos que contempla la Ley de Contrato de Trabajo, reducir la contribución patronal al sistema de la seguridad social, condonar la fenomenal deuda que tienen los empresarios inescrupulosos con el sistema de la seguridad social al no registrar la relación laboral de miles de trabajadores, y por fin, vaciar los convenios colectivos de trabajo que según Macri deben ser adecuados al siglo XXI. Esto no es nuevo, lo hizo Menem, De la Rúa y Macri y sus socios radicales de CAMBIEMOS, aunque no pudieron concretar sus proyectos por la resistencia del sindicalismo que, se opuso al proyecto neoliberal según el cual, todo lo resuelve el Estado neutro, la mano invisible del mercado y la panacea del libre comercio. Una receta que inspirada en la ortodoxia neoliberal del FMI, ha llevado a nuestra Patria a la resignación neocolonial y al pueblo argentino a una situación límite de pobreza y de desigualdad social sin precedentes.

Frente a este cuadro de situación y al futuro oscuro que se cierne sobre los argentinos, es hora de tomar conciencia y de liberar las rebeldías frente a un gobierno provincial que, ha hecho de la mentira y de la retórica vacía de contenido una práctica habitual para preservar el statu quo de un sistema económico primarizado de explotación ganadera semifeudal, y una provincia que vive de los subsidios del Estado Nacional.

Tal como lo demuestra este breve relato histórico, el radicalismo (con la excepción de aquellos radicales que defienden la tradición histórica de Yrigoyen y de Alfonsín) es un partido que ha sido cooptado política e ideológicamente por la derecha neoliberal, esto es, por lo que expresa el PRO (Propuesta Republicana) de Mauricio Macri. Un rico empresario privatista, parte de una familia que se ha enriquecido haciendo negocios con el Estado y a costa de los argentinos (SOCMA, SIDECO y SEVEL), quien lejos de exhibirse como empresario exitoso ha llevado a la quiebra a CORREO ARGENTINO y que, al constituir con familiares sociedades offshore en paraísos o guaridas fiscales (Islas Bahamas, Panamá, Isla Caimán, etc.), se encuentra sospechado de corrupción en perjuicio del Fisco, lo que es decir en perjuicio del patrimonio de todos los argentinos.-