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EL CANAL MAGDALENA ES SOBERANIA.

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Por Revista Liberación
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Cuando hablamos de soberanía y cuestión geopolítica mencionando el Canal Magdalena, nos referimos a que, tanto el tema Malvinas como la soberanía en el Atlántico sur, no se pueden analizar separadamente, sino que deben ser fruto de una misma visión geoestratégica que comprende la soberanía de todo nuestro acervo fluvial de norte a sur. El mar y su plataforma, comprendiendo al Río de la Plata, al rio Paraná, a la comercialización de la proteína vegetal que nosotros producimos y que se consume en el mundo, vía transporte marítimo, a la explotación pesquera y de hidrocarburos en el atlántico sur en el frente marítimo del Rio de la Plata.  

 La Argentina mantiene un canal más largo, más peligroso, más caro, cuando podría acceder al océano Atlántico más rápido, con mayor seguridad y a menor costo, sin atravesar aguas internacionales o de otro Estado(Uruguay), para poder recorrer y navegar nuestro propio territorio.  ¿Algo más increíble(ridículo) que nuestros barcos para llegar al sur deban navegar al norte por aguas internacionales o extranjeras?

Los puertos del Atlántico sur, de nuestras provincias patagónicas, están aislados en lo que a navegabilidad se refiere, del resto del país. Es necesario que la Argentina tenga comunicación, a través de la navegación franca desde Corrientes, Formosa, Posadas y hasta el sur de nuestro territorio nacional. La actual salida al mar desde nuestro litoral fluvial genera mayores costos y demoras en la principal vía de comercio exterior. Los barcos deben estar anclados esperando autorización para pasar entre dos puntos de nuestro propio territorio. 

El Canal Magdalena es una medida geopolítica que beneficia a toda la Nación y pueblo argentino. La ejecución del canal Magdalena permitirá comunicar puertos de rio con puertos de mar. Esto es el manejo de uno de los ejes vitales del comercio exterior, el transporte, multiplicando las divisas por venta de nuestros productos y obviamente la contratación de mayor mano de obra, el cabotaje de buques con bandera nacional, más personal embarcado argentino, la reactivación de la construcción de barcos en nuestros astilleros. 

Estamos ante la posibilidad histórica de su realización. Ya se han realizado los estudios, que fueron certificados y acreditados en el Ministerio de Transporte. Está todo avanzado como para proceder a su licitación, en un plazo de cuatro meses. El costo de la obra se amortizaría con su propio funcionamiento. 

En resguardo de nuestra soberanía y lo que no es menor de los intereses económicos de nuestra Patria es que pedimos la derogación del Decreto 949/2020   querenueva la concesión a grupos empresarios transnacionales de la ruta fluvial del Paraná por la cual se transportan los productos argentinos al mercado mundial y además agrega la  concesión de dragado de un canal que hace que se centralice en puerto extranjero la cabecera de toda  la Cuenca del Plata. Además de una barrera a la salida de nuestra producción y un negocio para monopolios internacionales, marca una continuidad en la pérdida de soberanía fluvial y marítima que el país viene padeciendo desde la derrota militar en Malvinas. Asimismo, profundiza el actual sistema, en que la comunicación por agua entre nuestros ríos y el mar, está cortada, debiendo nuestros buques aguardar autorización de puerto extranjero para poder conectar nuestros propios puertos. Es de destacar que actualmente, no solo se centraliza en puerto extranjero la salida de nuestra producción, sino que se constituye en la base logística de la colonia británica de las islas Malvinas y del saqueo del mar argentino mediante la pesca en aguas del sur.