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EDITORIAL

UN SOLO INTERES: EL PUEBLO

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Por Revista Liberación
editorial@revistaliberacion.com.ar

“Lejos de documentar el pesimismo, aspiramos a construir herramientas teóricas para transformar las situaciones de injusticia en un ejercicio incesante que liga la teoría con la práctica”

Germán Wiens

Liberación

EL primer número de la Revista Liberación, fue un éxito que superó ampliamente las expectativas que los editores nos habíamos propuesto frente a su lanzamiento. Llovieron las manifestaciones, felicitando, criticando y proponiendo, pero fundamentalmente, la mayoría de los que se comunicaron fue para decirnos que veníamos a cubrir una necesidad de expresión y canal de comunicación diferente al tradicional de los medios conservadores de la provincia. Muchos se ofrecieron a colaborar con información y hasta con los gastos. Nos sentimos gratificados por la tarea cumplida y entusiasmados a seguir adelante. Muchas gracias por al ánimo.

Con nuestras notas no tratamos de experimentar una reconstrucción arqueológica de conceptos, teorías y realizaciones, concebidos en un pasado remoto, sino de una recuperación creativa e incluso con base crítica, impulsada por los grandes desafíos que el pueblo argentino enfrenta en este grave momento, amenazado por disoluciones, grietas, desestabilizaciones, golpes mediáticos, financieros y pandemias.

La necesidad la encontramos en no permitir que el neoliberalismo; identificado como aquel que disputa el poder político, que poco le interesan las instituciones, que ataca desde todos los flancos, tratando de avasallar por un lado las conquistas sociales y  hasta el estado de derecho, y por otro romper el Movimiento Nacional que es la única garantía de tener una Nación que se jacte de soberana y más igualitaria;  imponga el modelo, fije los temas y la agenda, y hasta nos determine el vocabulario.

Interrogaremos al pensamiento sobre las pautas fundacionales de la República, la democracia que queremos y la Justicia; ésta última no tomada como poder del estado, o al menos no solamente, sino como aquel principio para lograr un estado más igualitario, es decir democratizar el bienestar. Los extremos de pobreza y riqueza, acrecentados enormemente durante el Macrismo y la pandemia, generan niveles de marginación social que necesariamente deben ser resueltos prontamente y sobre ello debemos dialogar y proponer.

La verdadera democracia

Los que todos los días sufren vivencias violentas, condiciones deplorables de salubridad, la educación marcadamente desigual, avasallamiento de derechos consagrados desde hace muchos años, pueden válidamente preguntarse si esas contingencias son propias del sistema democrático. Y si la actual democracia, la que viene de 1983, logró cumplir con las expectativas depositadas por el pueblo argentino, luego de la larga y triste noche militar.

Hay consenso que periódicamente se debe hacer ejercicio electoral, renovando mandatos, legitimando poderes. Al mismo tiempo hay consenso, que el esfuerzo popular, al señalar las imperfecciones del sistema y las injusticias del mismo, no siempre es tenido en cuenta. Tengo para mí sólo 12 años en los últimos 37, de gobiernos que se han preocupado por la integridad de la Nación, sosteniendo de que el pueblo generador del Estado democrático, debe ser el mayor beneficiario del mismo.

 Es necesario preguntarse, con las lógicas limitaciones de todo proceso histórico, en qué grado de realización se encuentran las tan deseadas y prometidas bondades de justicia, libertad e igualdad del sistema democrático. La respuesta, seguramente nos dejará un sabor amargo, sin embargo, el sector político, debe examinar las razones y también las responsabilidades, que han de ser mayores por parte de aquellos que les tocó el ejercicio del poder, que de quienes fueron simples espectadores y en muchos casos víctimas de la “burla” del sistema. ¿Es ésta la democracia que nos merecemos o esperamos?

También se deben analizar las alternativas a futuro. El estado democrático debe

ampliar el acceso a un efectivo ejercicio popular de las responsabilidades. Ser ciudadano es algo más que votar de tanto en tanto. Por ello la democracia debe ser interpelada popularmente para que no se entregue el poder a minorías que logran su ingreso a la esfera de las decisiones públicas. No nos sirve una estructura de gobierno, que en las formas aparece como democrática, pero los que ostentan el poder político ejecutivo, legislativo o judicial, son ordenados por el Poder Económico.

 La apatía y el descreimiento en todo el accionar político, logra conjugar el individualismo, al decir de Paulo Freire “EL OPRIMIDO SUEÑA CON CONVERTIRSE EN OPRESOR”.

 Esta realidad debe ser abordada desde el pensamiento, que día tras día, debe impugnar aquellas nociones procedimentales que pretenden hacer creer al pueblo, y a veces lo logran, que para satisfacer sus necesidades más elementales debe abstraerse de su igual. Que incluso, en la carrera puede hasta sacrificarlo, que así son los ciudadanos de los estados modernos, que así es el accionar en el marco de la actual sociedad civil. Hay que desenmascarar LA MENTIRA Y LA TRAMPA.

Son muchos los conceptos que nos imponen y con los que hay que terminar. Para ejemplo sirve aquel de que “todos los políticos son corruptos, todos iguales” o aquél otro de “hago política y me salvo”, cuando en realidad debiera ser un sacrificio, sanamente recompensado por la rendición de cuentas de gestión. Otro concepto ya más al fondo de la cuestión es aquel que muchos años se mantuvo, “el mercado equilibra las cosas”, debemos recordar siempre que las necesidades no se cubren solo con cosas sino con derechos, habremos avanzado bastante en recomponer la simbiosis entre Pueblo y dirigencia. Especialmente en Corrientes.

Está claro que son muchas las cosas que hay que cambiar, pero si partimos de que los políticos, al menos los del Movimiento Nacional, tomen la actividad como servicio y que los dirigentes se olviden del nepotismo y la conveniencia personal, eligiendo no los leales personalmente, sino leales con la historia, consecuentes con el pensamiento y el accionar. Pensando en ganar, no solo en el sentido electoral que es muy importante, sino ganar en calidad, para realizar un proyecto que garantice continuidad.

En definitiva, construyamos futuro, pensemos nuevas formas de ejercicio democrático con aquel concepto de que “La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”