Volver a la tapa

EDITORIAL

Foto del Autor
Por Revista Liberación
editorial@revistaliberacion.com.ar

PRINCIPIOS FUNDANTES Y REALIDAD

Los principios que le dan sustento ideológico a un pensamiento, en el caso particular, al Nacional y Popular, al Peronismo, conocidos como banderas o verdades permanentes, son los pilares sobre los que se funda el Movimiento Nacional y que en gran medida sintetizados por Perón siguen teniendo permanente vigencia. Perón Vive o Viva Perón no son solo gritos de guerra, son también solidez fundacional. El “otro” no es una promesa más, sino una premisa. La unidad es conjunción de “OTROS”, dejar atrás el UNO. Converger al “PUEBLO” y a través de él al Estado.

 Por otra parte, el conocimiento como categoría substantiva, se halla en un estado de permanencia fundadora, que guía la finalidad humana (agiornamiento doctrinario-trasvasamiento generacional).  Esta finalidad suele tener correspondencia con un concepto que le da sentido al conocer: la verdad; y con su camino para encontrarla: el método (la política). De esta forma, conocimiento es el medio para alcanzar la causa verdadera y la política que realiza la intermediación entre medio y causa, sería el método.

Muchas veces las categorías del saber (conocimiento) y las categorías políticas (que son las de la acción) viajan por la historia con equipajes distintos. La política como ingrediente de lo social está en permanente cambio y además “maneja intereses personales” a los que les cuesta o no les importa sustantivar el conocimiento alcanzado.

 El resultado es una lógica delimitadora de los ámbitos y objetivos que oculta la relación correcta entre premisas y conclusiones, que juega con la subjetividad humana y su posibilidad de ser ideología y poder. Política e ideología se separan, y aunque mantienen caminos o puentes por los que transitan, la acción y la reflexión quedan como dos campos distintos de la actividad humana.

 Si a esto se le agregan los componentes del extremo personalismo, las ansias de poder, los “negocios” y la ambición, tanto el conocimiento alcanzado como la política para realizarlo pierden sentido. Muchas veces escuchamos que el poder corrompe y es cierto, aunque no es un absoluto. Esa corrupción no es sólo la económica sino también la del pensamiento. Tal vez algunos políticos nunca se apoderaron de algo que no les corresponda o aceptaron dádivas monetarias, pero el poder (léase cargo) hace que sus principios se corrompan, no una sino muchas veces.

 EL FRENTE DE TODOS

La construcción del Frente de Todos requirió de mucha astucia y trabajo político para poder concretarse. En ello la maestría de Cristina Kirchner seguramente reconocida por todos fue la gran jugada. No sólo lo puso a Alberto de candidato, también disimuló agravios, olvidó insultos, perdonó traiciones, motorizó el gran aparato peronista, que recobró la fuerza de antaño para vencer al enemigo político que desde el poder institucional y mediático pretendía perpetuarse. Y ese Frente armado con la estrategia K, hoy tiene que aceptar cuales son los requerimientos para hacer posible la gobernabilidad, pero no esa gobernabilidad pseudo-institucional, pseudo- democrática de los poderosos. Se debe marchar en el sentido de la institucionalidad que pidió la mayoría cuando votó, y esa no es otra que la del Peronismo. No entenderlo puede llegar a ser en términos políticos catastrófico, suicida. No se puede para quedar bien con el enemigo político perder el control de la propia tropa. Así debe entenderse cuando Cristina dijo “Todos aquellos que tengan miedo o que no se animen, por favor, hay otras ocupaciones, además de ser ministros o ministras. Legislador o legisladora. Vayan a buscar otro laburo”. Nadie se fue todavía.

PARA HACER UNA TORTILLA…

Se llegó al gobierno para impartir más y mejor Justicia, para reformar lo que había que cambiar, para sustituir los personajes que tanto daño le hacen a la Argentina. Se llegó para tratar de construir un país más igualitario, aunque para ello haya que tocar intereses y revisar canonjías.

Es cierto que, en el medio de una pandemia, que venía de la pandemia política macrista, hay situaciones difíciles de prever y hasta de revisar, pero también no es menos cierto que el impulso que da la legitimidad originaria indica que el mejor momento para los cambios estructurales es el primer año de gobierno. Es decir, construir legitimidad de ejercicio.

Mucho se hizo en salud y a mucho pueblo se apoyó, también a empresas. ATP, IFE, Asignaciones, Planes de contención y muchas otras cosas, algunas de las cuales parecen que no hubieran sucedido, o al menos no fueron suficientemente comunicadas. Los mayores logros del gobierno fueron sin dudarlo la renegociación de la deuda y la política sanitaria con vacuna sputnik incluida, del primero apenas se habló del segundo poco y mal.  Y sí, es difícil comunicar cuando le das la pauta publicitaria al que diariamente te maltrata. Los Leuco, Lanata, Morales Sola y hasta el mediocre de Feinman (el malo que quema libros, no el que los escribe) y otros, para decirlo en castellano claro y preciso, se enriquecen por la pauta que reciben sus canales comunicacionales por parte del gobierno.

Es malo a la imagen del gobierno dar marcha atrás en algunas situaciones luego de tomadas las decisiones. Vicentín, maíz, reforma judicial etc., y es muy malo tomar medidas contrarias al pensamiento mayoritario de los militantes que te ayudaron a llegar. Con todo respeto, no podemos atar la suerte del gobierno y del país al resultado de una vacuna.

APOYO SIN CLAUDICAR

El Presidente Fernández dijo que cuando no estamos de acuerdo se lo digamos y Cristina le dijo a Alberto que escuche al pueblo, debemos decirle al presidente en qué no estamos de acuerdo y él debe escucharnos. Tal vez algunas cosas se nos aclaren y podamos entender algunas postergaciones o cambio de planes. Tenemos derecho a opinar sobre comercio exterior, saldos exportables y ahí entra la mesa de los argentinos; deuda externa, servicios públicos, reforma judicial, ley de servicios de comunicación audiovisual, ley de entidades financieras, de hidrovía, puertos, flota mercante. Para ejemplificar si la política exterior no es de las mejores el que sufre las consecuencias no es el Canciller, sino el Presidente y la Argentina, lo mismo sucede con cualquier otro ministerio, Justicia, Transporte o Desarrollo Humano. Y el derecho a opinar nos da el derecho a disentir, dentro del Frente, “sin sacar los pies del plato”, esto es cualquier movimiento o acción que no contradiga la estrategia convergente del Presidente y su Vice Presidenta, sabiendo que lo que hay del otro lado es la vuelta al pasado.

La vertical del Frente de Todos es el Peronismo y de ahí debe el gobierno nutrir sus cuadros y pensamientos, sin desechar los aliados que por el contrario deben saber que un gobierno PERONISTA no es una estructura burocrática vacía de contenido, sino el instrumento para cambiar la realidad.

Está claro que, si “naufraga el proyecto del Frente de Todos”, nos espera el horror y que no podemos esperar un gobierno idéntico a nuestros ideales, en realidad lo que esperamos es un gobierno que no sea contrario a nuestros ideales. Y tenemos presente que en los “naufragios” la principal responsabilidad siempre es del Capitán.

El Presidente debe confiar en el Peronismo, que lo apoya y va a estar a su lado defendiéndolo como siempre lo ha hecho. Nuestra crítica no debe tomarse como parte del problema, sino como un aporte al proyecto. Cuando la Patria lo necesitó el peronismo estuvo poniendo el cuerpo y entregando hasta la vida si fuera necesario. No merece el Pueblo Argentino un nuevo desencanto porque depositó mucha esperanza cuando se votó en octubre de 2019. Los que estuvimos ese día en la calle recordamos que se votaba con alegría y mucha fe en el fin del ciclo Macrista. Hace poco el 17 de octubre, ante el boicot a la celebración digital que se planeó, la gente salió a la calle no solo por el festejo del 17 sino para apoyarlo. Si hiciera falta nuevamente lo haríamos.