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Editorial

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Por Revista Liberación

Un mundial de futbol que nos mantuvo alertas, emocionados y felices a medida que los triunfos se iban dando y un final muy feliz con los jugadores paseando la copa por un breve trayecto, no se podía más. Cinco millones de personas festejando, solidarias, que habían saltado la tan mentada “grieta”; que los jugadores o el cuerpo técnico o la AFA no pudieron saltar, desconocieron la institucionalidad que representa a todos/as los argentinos/as y no fueron a la Rosada. No hace falta describir lo que vimos. Ahora la euforia ya pasó y volvimos a la realidad, con un enero con millones de vacacionistas y muchos millones más que la miran por TV, en el mejor de los casos.

Sin embargo, en lo político diciembre dejó tela para cortar, la Corte como regalo navideño le cambió las reglas de juego al Gobierno Nacional y a las Provincias otorgándole un beneficio económico desmedido a CABA y originando un perjuicio para aquellos. Rompió con los principios federales, con la ley de coparticipación, con el presupuesto nacional todo ello en una cautelar sin mucha explicación, en realidad sin fundamentos, exigencia ésta de todo fallo judicial. Además, luego de conocidas las “amigables conversaciones” entre DÁlesandro y Robles (subrogantes de Larreta y Rosatti) no caben dudas del arreglo entre el candidato presidencial de Cambiemos y el Cortesano.

Cristina en su discurso de Avellaneda el 27 de diciembre, tal vez como mensaje de fin de año le puso nombre y apellido a las maniobras desestabilizantes y delictuales de la Corte, fue más allá de Partido Judicial, los llamó Mafia. La vicepresidenta nos marca que la Argentina ha ingresado a un colapso ético y político que alcanza su cima más alta en el intento de magnicidio.

Llamó a los Peronistas a usar el bastón de mariscal que Perón nos había colocado en la mochila y esto no debe entenderse como una carrera entre quién tiene el bastón más largo o quién saca primero o que todos estemos habilitados para todo, debe entenderse en el sentido que el propio Perón le daba, descomprimir la conducción estratégica para que cada uno se sienta participe y responsable individual del desafío colectivo, para enfrentar la crisis actual, que la trasciende a la propia Cristina y que va más allá del proceso electoral, por lo que hay que buscar definiciones de fondo, en definitiva hay un llamado a la organización, aquella que vence al tiempo. Entendemos que está dando pasos importantes como líder del Movimiento Nacional, muestra el diagnóstico y cuál es el camino, sin embargo, pareciera que se pone un poco al costado en el ejercicio de la conducción estratégica. No podemos saber, si es una autocrítica por algunos errores cometidos, especialmente con candidaturas y cargos propuestos que terminaron por defeccionar o tal vez parte de una estrategia definitoria del rol del Peronismo hacia el futuro o si es una percepción nuestra.

En el acto por el día de la militancia Cristina se desmarca de la “violencia setentista”: “Cuando Perón volvió no quería ser presidente. Lo trajeron tal vez demasiado tarde, lo digo porque junto a Néstor fuimos de los jóvenes que nos quedamos con Perón respetando su conducción”… “Nosotros nunca estuvimos con la violencia”. Algunos dicen que se refería a Bullrich, si así fue, no me pareció feliz, creo no hacía falta.

Se la nota volviendo al Néstor que decía “cuando nos llaman Kirchneristas nos quieren bajar el precio”. El Kirchnerismo es una realidad que permitió la suma de elementos valiosos al Proyecto Nacional, hombres y mujeres, jóvenes, trabajadores, organizaciones sociales, intelectuales especialmente de izquierda y algunos que andaban a la deriva todavía con la vergüenza de decirse peronistas. Hoy todos incorporados, por una u otra vía, sino al Peronismo que puede darles escozor, al Frente de Todos. Sin embargo, la Vice Presidenta cada día nos habla más de Peronismo, de las proscripciones, persecuciones y también de que es la única posibilidad que tiene la Argentina de consolidarse como Nación libre y soberana.

Hay que tratar de consolidar el Movimiento, infundir esperanzas al militante que se siente un poco frustrado por un gobierno que en muchas cosas no lo representa. El militante tiene que tener perspectiva de triunfo, no se puede trabajar en política, no al menos desde el Peronismo, pensando en la derrota. Ese creemos es el trabajo que se encomendó Cristina, esperamos que la militancia lo entienda. A Cristina intentaron matarla, la condenaron intentado proscribirla, es decir la tocaron y el quilombo que se iba armar…. Bien gracias. –