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Editorial

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Por Revista Liberación
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El mes de septiembre para muchos, tal vez la mayoría, pasa como el mes de la primavera, el día del estudiante, las celebraciones con carrozas, picnics, bailes y fiestas. Pero muchas cosas ocurrieron en éste mes que nos cambiaron la vida para siempre. Sólo para mencionar los más importantes diremos que el 06 de septiembre de 1930 de produjo el golpe contra el Presidente Irigoyen que diera inicio a lo que se denominó la década infame, muy bien contada por Alfredo Vara en las páginas de Liberación entre abril y julio de éste año. Los miembros de la Corte Suprema emitieron la Acordada del 10 de septiembre de 1930 denominada doctrina de los gobiernos de facto, los supremos de aquella época, que tanto nos recuerdan a los actuales, fueron José Figueroa Alcorta, Roberto Repetto, Ricardo Guido Lavalle y Antonio Sagarna, en tanto que el procurador general fue Horacio Rodríguez Larreta, éste último tal vez les suene, gorilismo genético que le dicen. También en septiembre el 1955, el día 16 se produjo la por el pueblo denominada Revolución Fusiladora que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón. Pero no es lo único que ocurrió un 16, en 1976 por la noche y días sucesivos, un grupo de jóvenes militantes de la Unión de Estudiantes (UES) y de la Juventud Guevarista fueron secuestrados en la ciudad de La Plata, por integrantes de un grupo de tareas comandados por Ramón Camps.

Saltamos varios años, para llegar al 1 de septiembre de éste año. Hace unos días intentaron asesinar a la compañera Cristina Fernández de Kirchner. Aunque los medios hegemónicos traten de minimizar el hecho, traten de ningunear el acontecimiento y negando cualquier responsabilidad por la violencia verbal permanente y el continuo ataque judicial o law fare que llevan adelante, el pueblo peronista tiene claro las responsabilidades y parece que está tomando conciencia que sólo la unidad del campo popular podrá hacer sucumbir las ambiciones desmedidas del neoliberalismo que intenta recobrar el poder en la Argentina.

Codo a codo, o si le gusta espalda con espalda, juntos y todos los sinónimos que podamos utilizar para indicar UNIDAD es el camino. ¿Dialogar con el enemigo que nos quiere matar? Es posible solamente si mostramos un cuerpo homogéneo, una solidaridad inclaudicable y una voluntad políticamente combativa. –