Volver a la tapa

EDITORIAL

Foto del Autor
Por Revista Liberación
editorial@revistaliberacion.com.ar

Superadas las fiestas navideñas y de fin de año, seguramente bastante diferentes a lo que fueron las anteriores, donde celebrábamos el fin del Macrismo, en estas tuvimos la esperanza de la solución, vacuna mediante, al virus mundial que nos ataca y la Reconstrucción Argentina. Algunos mal intencionados pretenden que todo está mal, sin reconocer su responsabilidad en las políticas sociales y económicas que generaron desde el gobierno en los 4 años que les toco hacerlo. Ni un solo reconocimiento, nada. Ni la recomposición de la Salud Publica, ni la negociación de la deuda, ni la ayuda a millones sin trabajo, ni a las empresas. Nada está bien.

 De cualquier manera, debemos ocuparnos en esta oportunidad un poco de lo que sucede en nuestra provincia. Y especialmente en el Peronismo, alternativa única a tantos años de conservadorismo radical. Como dice Fernando “Corrientes será Peronista o no será”

Interna Justicialista

El interventor del Partido Justicialista, Julio Sotelo, propone las elecciones internas con la finalidad de elegir las autoridades partidarias para el 21 de marzo, dejando pendiente la elección de candidatos, que representen al espacio en las elecciones provinciales, para luego de establecidas las nuevas autoridades. Respecto a las representaciones para las generales nacionales, aún no se sabe si serán electas a través de la PASO, o estas serán eliminadas según pedido de los gobernadores.

La fecha propuesta por el Interventor, entiendo, no fue consensuada con la mayoría de la dirigencia, como así tampoco la metodología de la misma, en el sentido de elegir solamente autoridades partidarias, postergando las candidaturas para las elecciones generales. Se supone que para la fecha propuesta vamos a estar en pleno plan de vacunación y no estoy convencido de la oportunidad para producir una movilización interna tan importante, cuando se está agravando la situación pandémica.

Unidad

Días antes de las fiestas navideñas referentes Justicialistas se reunieron en Santa Lucía con la finalidad de buscar caminos de consensos y conformar una mesa de diálogo peronista, para promover la unidad partidaria y “aportar al proceso interno de definición de las candidaturas un marco de respeto y consenso». Declararon el apoyo para la realización de un proceso interno “para definir las candidaturas electivas y la conducción partidaria, en la forma y modo que sean convenientes y posibles según la evolución de la pandemia”. No se sumaron por lo que se lee a la propuesta del Interventor.

Seguramente no participaron todos los que debían estar, tema que es solucionable con otra reunión más amplia, la finalidad debe ser que solamente “quede afuera” del entramado previo a la interna aquel que no quiera integrarse. La unidad que se debe plantear es aquella que permita definir en general un proyecto de provincia y el papel del Partido Justicialista. Es necesario otro “Santa Lucía” o la continuación ampliada en otro lugar con todos los compañeros que muestran voluntad de participar. Hay que evitar los vicios comiteriles, de aquellos que no tienen votos, ni presencia territorial, ni los conoce el afiliado y generan espacios para negociar posicionamientos en lo que puede ser un gran arreglo. Así las cosas, podemos decir que la unidad es estratégica, hace a la supervivencia misma. El compromiso debe ser previo a la interna.  Exigirá renunciamientos, alineamientos y postergaciones. Debe pensar el dirigente peronista, que su pueblo, su votante ya viene renunciando, aceptando intrusiones y postergaciones hace demasiado tiempo, como para ver frustrada nuevamente su expectativa. Cristina es el ejemplo.

Elecciones internas

Las autoridades y candidaturas del Partido Justicialista, deben elegirse, pensando siempre en que el Peronismo institucionalmente es un Partido político y estratégicamente un Movimiento de Liberación Nacional. Con esta aclaración, es necesario decir que debe aceptarse el sentido que da la mayoría. La organización, esa que vence al tiempo, debe designar a quienes ejerzan las responsabilidades de conducción de manera democrática, esto es de abajo hacia arriba, ahora bien, constituida esa conducción, las decisiones que adopte deben descender hasta el último hombre y acatarse disciplinadamente. Como enseñaba Perón el mandato representativo tiene características ascendentes y la conducción debe tener sentido vertical, de arriba hacia abajo. Esto es más que metodología, es inteligencia política expuesta por el Conductor.

No es posible uniformar el pensamiento, ni siquiera es una consigna posible o deseable, pero está claro que se debe estrechar filas, definir quiénes somos, cual es la pretensión y desde donde se negociará con los posibles aliados, evitando el “carancheo” de candidaturas de los de adentro y de los aliados que una vez electos terminan jugando para el enemigo político.

Estoy convencido, es parte de la política, que se deben determinar los criterios para la emergencia, que por acuerdos entre dirigentes hoy en posiciones diferentes, sin evitar la puja interna, la reduzcan razonablemente. En éste punto si la gran mayoría, por no decir todos, están pidiendo internas conjuntas, el Interventor debe escuchar y recomponer su estrategia.

La concertación es una pauta muy clara en los posicionamientos políticos, y debe tenerse en cuenta ante la posibilidad de convergencias. Lo que debe pensarse en la realización de los consensos, es que una cosa es el acuerdo, alianza o concertación en pos de la unidad y una muy diferente es el contubernio dirigencial, que sirve a muy pocos y, en definitiva, como demuestran las experiencias anteriores, en vez de acercarnos al poder, nos alejan del mismo.

Propuesta Peronista

Para concertar en la idea, lo primero es tenerla, esto es tener un objetivo. Por ejemplo, el poder en la provincia, el gobierno para un peronista. Para elegir especialmente el Ejecutivo, debe haber un proyecto claro para la obtención de ese objetivo, basado en una propuesta expresa de qué se quiere para la provincia y de cómo se va a encarar. Sino lo hicieran así, en vez de concertar estarían complotando y en lugar de la ansiada unidad se estaría ante una componenda electoral sin futuro.

La dirigencia Peronista debe mostrar sus mejores cuadros, ya no es posible que cuando se arman las listas nos preguntemos ¿y éste quién es?   O que se repitan elección tras elección los mismos nombres. La mujer de… el hijo de… el amigo de… No vale la pena dar nombres, con solo mirar las listas es suficiente. Algunos logran por la interna, legitimidad de origen y luego se deslegitiman en el ejercicio. Si pensamos la Unidad sin proscriptos, también debe ser sin favoritos.

Cuando hace falta fijar rumbos de acción, esperamos de nuestra dirigencia que hable de frente a sus compañeros, con libertad, sin discursos de conveniencias, ni escondidos en despachos a los que muy pocos acceden. En épocas de definiciones que actúen según las íntimas convicciones, libres de oportunismos electoralistas. No se deben confundir los términos, que la política sea el arte de lo posible, no significa que a la posibilidad no se llegue por la razón crítica.

Debe también, y luego de terminadas las disputas internas, ya una vez con autoridades y candidatos propios, convocarse a las fuerzas progresistas de la provincia para la construcción de un frente electoral, que pueda oponerse al “Pacto” gobernante. Si bien la convocatoria debe ser amplia y generosa, todos deben comprender bajo que principios y banderas estarán cobijados y cuáles son los espacios que por su importancia deben ocupar. En definitiva, si es la inteligencia la que prima sobre las ambiciones personales, familiares o sectoriales y esa misma inteligencia sobrevuela la pasión, seremos alternativa de poder para la provincia y esperanza de realización no sólo para los peronistas sino para todos los Correntinos. Si así no fuera, sería una nueva frustración y la interna en esas condiciones, creo no convoca a nadie.