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EDITORIAL

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Por Revista Liberación
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En Liberación, desde nuestra aparición asumimos el compromiso de mantener una línea política emparentada absolutamente con el Movimiento Nacional. No acordamos con los que pactan con las dictaduras, con los que suprimen derechos, con los que negocian soberanía, con los jueces que persiguen, con los medios que mienten. No somos ellos ni queremos parecernos.

Luchamos sí, por ganar espacios, por integrarnos con quienes piensen como nosotros en la búsqueda de recuperar derechos, porque queremos multiplicar las voces populares, para vencer las hegemonías que pretenden adormecer al pueblo, para superar los miedos de enfrentar al poder real.

Para eso estas páginas digitales, en las que sumamos ideas, proponemos y discutimos proyectos, respetando la diversidad sin mandatos de gobiernos, ni empresas, ni embajadas, son el aporte de aquellos que se suman al diálogo enriquecedor, para informar desde la realidad, desde los datos, analizar y opinar de la historia, del arte de la ciencia de todo aquello que es de interés para realizarnos en una Nación más justa, menos desigual, más diversa y equitativa en fin, más libre y soberana.

No somos mercenarios y entonces corremos con ventaja, no nos compran las ideas ni nos alquilan las voluntades, no nos arrodillamos ante el mercado ni nos corrigen la letra los mandamases de la patria. Acá no hay patrones, todos y todas somos iguales frente al teclado.

Las marchas como la del 24 M que se dieron en todo el país es una muestra que somos miles y podemos ser millones. Hablo fundamentalmente de las marchas y manifestaciones sin aparato. No critico las otras, todas las manifestaciones políticas son válidas si su contenido es referencial de reivindicaciones populares.

Trabajamos siempre para la Unidad, la del campo Nacional que debiera ser una meta estratégica, porque con la oposición las diferencias no son nada más que de formas, son de fondo y ahí el adversario se transforma en enemigo, y lo denominamos así porque quiere obstruir el sistema y cuando no, tumbarlo.

Esto ocurre por la acción conjunta de factores de poder, valga la redundancia, muy poderosos, los medios de comunicación, los que manejan las finanzas, los exportadores de granos, son poquitas empresas que manejan “el campo” y utilizan para ello a veces, la acción del Congreso, otras la Justicia, los gobernadores y hasta en ocasiones se meten en las internas partidarias y en muchas situaciones logran el consenso de una opinión pública que no sabe muy bien de qué se trata o por qué se manifiesta, pero se muestra fastidiosa.

Tratar de articular desde el pensamiento nacional, en la actualidad, no es tarea fácil porque fue atravesado por la heterogeneidad. El Movimiento Nacional tenía como norte el pensamiento de Perón, confluido por el de otros pensadores afines al Peronismo.

Hoy diversas pluralidades o escisiones de la Argentina se entrecruzan con las huellas que marcaron direcciones divergentes. La transversalidad propuesta en su momento por Néstor arrimó sectores en el intento de tener una visión abarcativa e inclusiva, esa ampliación del espacio incluye entre otros el pensamiento socialdemócrata, el americanismo socialista, el post marxismo, los movimientos sociales, el feminismo y otras vertientes. Algunas venidas desde lo que con amplitud llamamos gorilismo.

Sin el reconocimiento por todos de liderazgos indiscutibles, son demasiados los actores que están tentados de caer en una “visión evolucionista” de la teoría política y el análisis social, tratando de estructurar una “narrativa de homogeneidad” a aquello que no lo tiene.

A esa ampliación del espacio, se le suman las apetencias personales, absolutamente válidas y tal vez un poco de soberbia de creerse cada uno por su parte poseedores de verdades absolutas. Sin dejar de tener en cuenta que algunos problemas de tinte ideológico pueden ser absorbidos y soportados en el intento unificador, no es menor el problema político de la metodología conductiva.

Mensaje para los responsables de conducción: si viéramos nuestra historia reciente y lo que ahora mismo ocurre en este mundo atroz, tal vez podríamos entender con más calma las consecuencias de la autodestrucción.

Si no nos une el amor que nos una el espanto.-