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Editorial

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Por Revista Liberación
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Estamos atravesando un verano caliente, en todos los sentidos que le podamos buscar a la frase. Muy caliente por las temperaturas extremas en estos meses veraniegos, producto seguramente del cambio climático por el que transitamos, por el daño que le hacemos a la naturaleza.

Pero ese verano caliente con pocas lluvias, muchos incendios, ríos casi secos también tuvo altas temperaturas en lo político. Indudablemente una de las mayores preocupaciones fue el incremento de casos de la pandemia, que puso en algunos lugares, por ejemplo, Corrientes al límite de sus capacidades. Muchísimos casos, muchos internados y muchos muertos. De cualquier manera, pareciera que la pandemia de Covid ya es endemia y se parece, en el entendimiento de autoridades y el común de la población, a una gripecita que en algunos casos produce consecuencias graves y hasta la muerte.

El otro foco de atención fue la negociación con el FMI, que sí, que no y finalmente salió un preacuerdo que tiene que pasar por el congreso. Y luego del preacuerdo siguieron los que sí y que no, pero referidos a la conveniencia de la firma. El miedo al default de unos y la pérdida de capacidad soberana de otros fueron los principales argumentos. Hasta dentro del Frente gobernante hay disidencias importantes, Máximo K dejo la presidencia del bloque por “no estar de acuerdo” en los términos del “acuerdo”. Y todos opinamos, otra vez que sí, que no, que la oportunidad, que abandona la presidencia del bloque, pero mantienen todos los otros cargos en el ejecutivo y que igualmente se va aprobar el acuerdo.

Luego del preacuerdo casi firmando en la escalerilla del avión, el Presidente Fernández partió de visita a Rusia y China, generando polémicas en la oposición que por un lado dice que estamos cerrados al mundo y por el otro critica la mayor apertura. Cerramos un preacuerdo con el Fondo (EEUU es el dueño) e inmediatamente nos abrimos a oriente, y estamos fuera del mundo? No hay política que les venga bien. El acuerdo con China incluye sumarnos al camino de la seda, igual que 150 países. Nadie quiere quedar afuera de comerciar, valga la redundancia, con el mayor comerciante del mundo. Los yankiofilos asustados o no saben o se hacen, pero EEUU es el que más comercia con China. Que se disputan el control del mundo y sí, es cierto, nosotros no podemos quedar afuera.

En el medio de trajín por la firma del preacuerdo y el viaje del Presidente se produjo el 1F, movilización popular contra la Corte, pidiendo su renuncia y también cambios en el poder judicial. Si la dirigencia política, no toda, pero sí aquella que debe dar los números para reformular el poder, no da signos de avanzar en el sentido reclamado se seguirán con las movilizaciones (genuina expresión democrática y popular) y seguramente se implementarán otras formas de protesta y de planteo del debate por la necesidad de la democratización de la justicia.

Si algo faltaba en días tan agitados, en el marco de la 6ta marcha por la soberanía del Lago Escondido, la seguridad del magnate Joe Lewis, montada a caballo y portando armas de fuego, rodeó y amenazó a uno de los contingentes, antes de llegar al lago. A punta de pistola los tuvieron retenidos. Lago Escondido es parte del territorio nacional, no es privado y para acceder a él no puede haber limitaciones. Llama poderosamente la atención, la pasividad del gobierno nacional respecto al tema, ni presencia de funcionarios para interiorizarse siquiera, o para asegurar la salud de los expedicionarios, a tal punto que el rescate del compañero Jorge Rachid se hizo en un helicóptero alquilado.

La clase media argentina, se movilizó como hacía mucho no se veía, pero de vacaciones, la costa atlántica tuvo su mejor temporada, ocupación al 100%. No se escapa a este editorial que la pobreza es el mayor de los problemas que tiene el gobierno para resolver, que la preocupación debe estar centrada en los que no pueden salir de su casa porque no les alcanza el dinero para nada. Decía un chiste: donde voy a ir sino tengo ni para quedarme. Hay mucha materia pendiente. Todos los indicadores que señalan los organismos públicos y privados dicen que la economía crece, que se produce mucho, se exporta más, pero las arcas están vacías el Banco central seco y los bolsillos de la gente más, los precios en el ascensor, el derrame no se produce y puede suceder que si el vaso no derrama termine por romperse.-