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EDITORIAL

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Por Revista Liberación
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Hace un año pocos apostaban por nosotros, más allá que nosotros mismos y es entendible. Este puñado de hombres y mujeres venidos mayoritariamente de la política no podrían con un medio “solo permitido a profesionales del periodismo”, que el “ansia literaria” quedaría en eso, nos daban por muertos al segundo número de la revista y no mucho más en el formato zoom. Pasó un año y aquí estamos, superamos la frontera territorial y el corsé político. Nada mal.

Las experiencias que articulan ambos espacios, la video conferencia y la revista, demuestran el interés por identificar elementos de cambios y continuidades de las identidades políticas, nos llevaron a jerarquizar dos dimensiones relevantes.

La práctica militante que realizamos desde una perspectiva periodística, tuvo adjetivaciones que nos acompañan porque nacimos a la luz durante un gobierno Peronista y esto muchas veces añadió contenido a las notas y narraciones particulares y naturalmente generó tensiones en el ámbito. Algunas abrieron interesantes debates, otras no.

LIBERACIÓN es periodismo militante, es pensamiento con convicción, es renovación de opiniones, renovación de debates. Como práctica política dentro del Movimiento Nacional provenimos de una continuidad histórica que no pierde vigencia, porque el principal o quizá el único compromiso es con la realidad del país y su pueblo.

En aquel octubre de 2020, el “año de la pandemia”, teníamos la esperanza de que a estas alturas estaríamos en medio de un proceso diferente, nos equivocamos. En lo que si estuvimos acertados en apostar a que todo en algún momento tenía que mejorar, no por una esperanza vana sino por el accionar directo y concreto de un gobierno ocupado en el otro.

La identidad con la gestión gubernamental no debe ubicarnos en una posición minimalista de la militancia, superamos lo meramente partidario. “Hay que hacer una revista nacional, no partidaria” (Arturo Jaureteche). Nuestro compromiso está asociado a una identidad. No somos ni seremos un instrumento de la ambición de nadie. No estamos a disposición de cualquier proyecto político.

Con nuestra militancia proponemos, desde la opinión y el pensamiento, generar cambios políticos, culturales y sociales desde una perspectiva colectiva que tiene como beneficiario a las grandes mayorías, pretendemos un cambio profundo, en serio y desde LIBERACIÓN colaborar con su realización. Por ello a pesar de los pronósticos apocalípticos, salimos y aún estamos.

Un año con dudas a la realización de una conferencia o de la publicación de un artículo por buscar, además de reafirmar nuestro pensamiento, intentar saber si lo que hacíamos gustaba tanto como creíamos nosotros. Un año exigiéndonos mejorar y escuchar a los que nos querían ayudar, pensando siempre en la buena fe. Un año de alegrías por sentir con sorpresa que se gestaba como un espíritu de LIBERACIÓN que rompía el gueto cultural de un circulo de entendidos que trabaja como elite inteligente.

Un año también de tristezas por la muerte de miles de argentinos por la pandemia que no perdona, con la incertidumbre de no saber cuándo acabará. De tristeza por otros argentinos que se regocijan con la muerte y la enfermedad, a los que solo les interesa la supervivencia política. De tristeza por haber anticipado el resultado de las PASO, nos hubiera gustado equivocarnos.

Nuestra práctica militante de pluma y de palabra, asume como criterio de actuación defender los derechos de las y los trabajadores, de los discriminados bajo cualquier forma o escusa, a los feminismos como una forma de justicia social, tener a las desigualdades como injusticias, levantar las banderas de los derechos humanos, exigir la soberanía política y demandar la independencia económica. Estos son los fundamentos de una actividad militante y popular que no ubica a LIBERACIÓN en un lugar marginal de la historia, muy por el contrario, nos coloca en el frente de una batalla por los principios, los ideales y el compromiso popular.

Un año de esperanzas por la recepción de quienes interactúan con nosotros pidiéndonos seguir adelante con pasión, respeto y honestidad que nos sugieren consolidarnos como una voz alternativa.

Si bien es cierto que centramos parte del debate analizando la experiencia del gobierno del Frente de Todos y los debates políticos ideológicos de la coyuntura, elegimos el camino de la memoria, el de aplaudir el talento, reivindicar a los grandes de la historia, a nuestros referentes, el de evitar el panfleto y las consignas, preocupandonos en serio por hacerlo bien, superando nuestros defectos, descubriendo universos nuevos.

LIBERACIÓN intenta, a través de estas páginas, otra forma de entender la cultura y ser parte de la disputa. También, sin soberbia trasmitir algunas ideas, otra forma de hacer política. Y así como estamos siempre listos para escuchar también lo estamos para ejercer en libertad nuestro derecho a pensar y decirlo en libertad. EN LIBERTAD. Gracias.-