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A 100 AÑOS DE LA HUELGA EN LA FORESTAL

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Por Pablo Andrés Vassel
pvassel@revistaliberacion.com.ar
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El 29 de enero de 1.921 se realizó una huelga de los trabajadores de “La Forestal Inglesa” que operaba en el norte de Santa Fe, en los pueblos forestales de Villa Ana, Santa Felicia, La Gallareta, Tartagal, Villa Guillermina y en otros tantos caseríos y obrajes de la tala del Quebracho.

La empresa operaba en el País desde las últimas décadas del siglo XIX, aunque el proceso fabril lo inicia en 1.906. Pronto logra una absoluta posición dominante en el mercado y como tantas experiencias del colonialismo predatorio inglés, se concretó en base a privilegios, corrupción y servilismo de las elites gobernantes. Una pequeña muestra de ello, es la historia de los límites de la Provincia de Santa Fe, que por aquellos años llegaba hasta el Arroyo del Rey, que hoy separa las ciudades de Reconquista y Avellaneda. Para que la provincia pudiera ceder las tierras, fue menester que la Nación cediera parte del entonces Territorio Federal del Chaco, hasta los límites actuales de la Provincia y esta los cediera la empresa, facilitándoles así la explotación “ecocida” de casi dos millones de hectáreas.

Del quebracho, árbol que solo crece en esta zona del mundo, se lo talaba para muebles, postes, durmientes de ferrocarril y la extracción del tanino, fundamental para el curtido del cuero. Se obtenía con un trabajo muy rudo que empezaba en el medio del monte, donde miles de Hacheros, fundamentalmente correntinos y paraguayos e indígenas de la zona (Qom. Moqoit y guaraníes), que cobraban menos por el solo hecho de ser indígenas, talaban el durísimo árbol que había necesitado décadas, para llegar a tamaño de explotación y luego eran trasladados a las fábricas que con un procedimiento rustico. A altísimas temperaturas se extraía el material.

Fueron muchos años de soportar malas condiciones laborales, pésimos pagos y la obligación de comprar sus alimentos y mercaderías en los almacenes de la misma empresa que fijaba los precios a discreción y prohibía el ingreso de productos adquiridos fuera de sus dominios. Se pagaba con vales y tenía su propia moneda. La empresa estableció un férreo control laboral, mientras al mismo tiempo se izaba la bandera inglesa todas las mañanas en sus dominios.

A partir de 1.910 se inicia la organización de los trabajadores que llegan a realizar su primera huelga en 1.919 y una huelga total hace 100 años, la que fue brutalmente reprimida con más de 600 trabajadores asesinados, centenares de esposas e hijas abusadas sexualmente y la vivienda de los líderes y activistas incendiadas. Con el inicio de la actividad gremial la empresa financia la creación de un grupo parapolicial llamado “Los Cardenales” que desde ese momento incrementa el control sobre los trabajadores y sus familias.

Ese mismo año la empresa, con los recursos que obtenía del Norte Santafecino financia e inicia el desarrollo de una actividad similar en el Continente Africano con el árbol de Mimosa, del cual se pueden obtiene los mismos taninos, pero requiere muchos menos años para su explotación fabril.

El Movimiento Obrero en nuestro País se inicia al influjo de las ideas Socialistas y Anarquistas que traían los inmigrantes europeos. De hecho el primer gremio inscripto fue “La Fraternidad”, formado por los conductores de trenes, mayoritariamente alemanes, en momento de expansión de la red de ferrocarriles. Fuerte influjo produjo la Encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII y posteriormente la Revolución de octubre con la organización de los Soviets.

Pero fue con la aparición del Peronismo en que el Movimiento Obrero alcanza su mayor desarrollo y las viejas prácticas patronales, como las de la empresa inglesa llegan a su fin. De hecho una de las primeras medidas de Legislación Laboral fue el establecimiento del “Estatuto del Peón Rural” en Octubre de 1.944, siendo Juan Domingo Perón Secretario de Trabajo y Previsión Social.

En momentos de un “sentido común” creado por los medios dominantes a partir de una predica incesante de medios de comunicación social, economistas eternos que recorren todos los programas y siempre, sin importar la época ni el fracaso de su profecía anterior nos ilustran acercan de las bondades de las inversiones extranjeras, de la apertura indiscriminada a los capitales externos sin preguntarse para que y fundamentalmente a lo bien que le iría a nuestro país asociarse incondicionalmente a los países centrales (Como ejemplo vale la reacción desmesurada de esos comunicadores y los políticos afines al saber que nos aplicaríamos una vacuna rusa contra el Coronavirus), en necesario hacer MEMORIA con estos hechos tan trágicos de nuestro pasado como pueblo.

El capital ingles siempre nos pensó a nosotros con una mirada colonial. Ya nuestro comprovinciano olvidado Rail Scalabrini Ortiz nos alertaba sobre esto hace 90 años. La extracción predatoria nunca deja progreso, solo una ilusión de modernidad en aquellos lugares o pueblos, donde necesita alojar sus gerentes, ingenieros y técnicos. La exportación de esos productos ha sido casi siempre en contextos de contrabando y subfacturación, generando enormes pérdidas al Fisco Nacional. Lisando de la Torre lo denunciaba con las carnes y Fernando Pino Solanas con la mega minería a cielo abierto.

El medio ambiente siempre sufrió cuando lo producido en estos lugares era absolutamente destinado a los mercados centrales. La desforestación de nuestro norte así lo prueba y hoy es fácil ver la contaminación producida por el glifosato en zonas de cultivos de soja y el cianuro en áreas de explotación minera.

El movimiento obrero tiene un rol trascendente hoy, como lo tuvo ayer y siempre, para denunciar estos saqueos que invariablemente primero afectan a los trabajadores. Con las enfermedades profesionales, la dependencia del empleo único y finalmente con el desempleo cuando el recurso se agota. En pleno Siglo XXI con el enorme desarrollo empresarial capitalista las grandes empresas toman decisiones que involucran a miles de trabajadores ubicados en distintos lugares del mundo, sin que los estados puedan siquiera tener una tímida reacción.

Las enseñanzas de LA FORESTAL deben ser meditadas, pero para ello antes conocidas por nuestros pueblos. Más aun, es muy posible que muchos dirigentes que viven en zonas cercanas geográficamente ignoran estos hechos y en consecuencia no pueden obtener una reflexión sobre el tema. La Memoria antes que mostrar el pasado, nos ilumina el presente y nos muestra el futuro.