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75 octubres peronistas, 10 octubres sin Néstor

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Por Germán Wiens
gwiens@revistaliberacion.com.ar

Quisiera que me recuerden / sin llorar ni lamentarme. Quisiera que me recuerden / por haber hecho caminos….Joaquín Areta, UES de La Plata desaparecido, el 29 de junio de 1978.

«Aquél día yo vi el rostro de la historia en toda su esplendorosa plenitud. Yo era uno cualquiera que sabía que era uno cualquiera y sin embargo, como un tremendo vendaval, me sacudía el orgullo de estar abriendo el cauce de los tiempos venideros» nos decía el genial Correntino Raúl Scalabrini Ortiz, quién describía el detalle de la movilización con su pluma magistral: «Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres. (…) Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de resto de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe (…) Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad (…) Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto (…) Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río. Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años, estaba allí, presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo.» RSO, Tierra sin nada, Tierra de profetas.

Nada mejor dicho. Nada para agregar. Éste 17 de octubre encuentra al Peronismo nuevamente en el gobierno, Alberto Fernández gobernando por la actitud generosa y estratégica de Cristina Kirchner, motor indudable que tracciona a la gran mayoría del Movimiento. Atravesando tal vez el momento más crítico en la historia de la «moderna democracia», doble pandemia, actitudes destituyentes explicitas, minúsculas y ridículas manifestaciones anti todo, intento de golpes de mercado para devaluar y cuanta actitud injusta y antisolidaria se les pueda ocurrir a los «profetas del odio». A ese odio amargo, el Presidente les responde, que nacimos del amor de Perón y Evita, que no tenemos odios ni rencores y que nos paramos primero al lado de los que más necesitan. Porque si los abandona, esta sociedad nunca va a ser valiosa, va a ser de injustos.

Y Cristina con su mensaje también abarcador al conjunto del Peronismo nos dice «Que la lealtad a las convicciones siga intacta» y se muestra en un segundo plano porque sabe que su figura tiene tal estatura que puede eclipsar la tarea Presidencial y al mismo tiempo les pone límite a las intenciones de los agoreros mal intencionados, de los odiadores compulsivos, de los irredimibles golpistas.

La movilización digital planeada fue boicoteada desde servidores instalados en el exterior, el imperio actuó para evitar la participación popular. Los serviles cobardes de acá ni siquiera se animan a poner la cara, como si nos los conociéramos. Igual el pueblo salió a la calle, en autos, camiones propios y de los patrones, respetando las normas, en lo posible,para evitar contagios. Nadie les podía, por un fraude informático, robar el festejo.

La movilización espontánea a lo largo del país fue increíble hasta los medios hegemónicos tenían que reconocerlo. Y sí, era «el pueblo», el siempre dueño de la calle y no «la gente». Le querían quitar la voz, se equivocaron, la Patria fue un estruendo con un grito que viene del corazón ¡Viva Perón! El ingenio popular lo dijo: «solo sacamos la motorizada, ¿te imaginas cuando salga la infantería?» La movilización tuvo varios mensajes, hacia adentro y afuera, pero el principal, a mi entender, fue: Hoy festejamos el 17, el histórico y les decimos «defendemos nuestro gobierno y paren con Cristina» o hacemos otro 17, como el del 45. No es amenaza, es sólo un baño de realidad. Quien quiera oír que oiga.

Se notaba la presencia junto a Perón y Evita de Néstor, así lo manifestaban todos aquellos a los que se le acercaba un micrófono o se lo veía portando una bandera con su rostro. Diez años sin Él, hay mucho para decir, pero resumiendo: está claro que Néstor Kirchner (no tiene discusión posible y la historia así lo computará), fue quién sostuvo la democracia cuando demasiados pedían «que se vayan todos». La democracia recuperada en 1983 se esfumaba, Néstor la salvó. Revalorizó la política como herramienta del desarrollo democrático, los derechos humanos fueron el pilar de sus políticas, sentó las bases soberanas en las negociaciones con organismos internacionales, integró a una mayoría apartada del tejido social. En fin, podemos seguir mencionando muchísimas realizaciones, pero escapa a las posibilidades de esta nota.

Diremos sí que Néstor Kirchner fue la roca, el muro que sostuvo las mejores instituciones de «La Patria». La promesa cumplida, el retorno a las bases y orígenes. Las madres y abuelas, los hijos recuperados y también los desaparecidos. El conductor, el mariscal más lúcido que portó el bastón del general. Por eso el recuerdo, con esa emoción difícil de explicar, mezcla de tristeza por su ausencia y alegría por su legado. Me nace pensarlo así:¡Néstor era Gatica parado en el centro del ring, boxeando a los poderosos y gritando visceralmente ¡Viva Perón carajo!